Escribe Michael Cook: Una idea equivocada de libertad ha hundido profundas raíces en nuestra cultura porque en efecto es atrayente y aparenta tener sentido.
El “marxismo cultural” es un hombre del saco, una especie de cuco ubicuo invocado por los conservadores para explicar eventos tan variados como el acoso del FBI a Trump, la evolución del grupo de rock U2, los derechos de los transexuales y los resultados del referéndum sobre el aborto en Irlanda.
Cualquier cosa que pueda explicar tantos fenómenos a la vez requiere de una buena explicación sobre sí misma. De lo contrario comienza a sonar como el nuevo orden mundial de los illuminati o la teoría sobre la conspiración judeo-masónica-bolchevique en boga a comienzos del siglo XX.