jueves, 5 de enero de 2017

Hombres que aprenden a amar

En "Uomini che imparano ad amare" – Edizioni San Paolo (Hombres que aprenden a amaraún no publicado en español), Antonello Vanni explica la crisis matrimonial desde un punto de vista masculino. Indicando algunos errores que se cometen en la cotidianidad.

1. Dudas sobre los momentos felices
¿Cuáles son realmente los momentos en que te sientes feliz con tu esposa, aquellos en que te sientes satisfecho de tu relación y sobre todo motivado, gracias a vuestra relación, en todas las cosas que haces en tu vida? Un error que se comete a menudo es el de no hacer un examen de conciencia, hacerse preguntas como estas: sólo así se clarifica qué no funciona y qué se puede mejorar.

2. Después de la pelea
La próxima vez que te pelees o tengas una discusión particularmente encendida con tu mujer, aléjate un momento y tras haber tomado un respiro pregúntate: “Pero ¿qué quiero realmente de esta persona que es mi esposa? En realidad, en el fondo de mi corazón, ¿qué le estoy pidiendo en este momento? ¿Por qué siento rabia, resentimiento y tensión: qué deseo de ella?”.

3. Actuar con más responsabilidad
Nos toca a nosotros hombres cambiar nuestra manera de ser, de ver las relaciones, de vivir y cultivar el matrimonio. Comenzar cambiándonos a nosotros mismos, pensar y actuar con responsabilidad, para hacer que nuestro matrimonio sea feliz.
Rabia, resentimiento, humillación, ofensa, frustración, tristeza, sentido del abandono, soledad, miedo… son sólo algunos sentimientos que se pueden sentir. Tenemos que reconocer y controlar con más claridad las emociones que sentimos, y los comportamientos destructivos provocados por estas emociones: de este modo podemos darle a nuestro matrimonio la posibilidad de crecer más.

4. No la ignores
Están cenando, pero tú comes rápidamente y acabas antes. Ella te está contando su pesado día (cuando llevó a los niños a la escuela, los problemas con los colegas, las tareas domésticas…). A decir verdad, también tú has tenido un día pesado, de un lado para el otro, ella te cuenta siempre las mismas cosas aburridas. Por ello decides levantarte de la mesa y sentarte en el sofá, frente a la televisión. Ponte en el lugar de tu esposa. Estás en Internet, tu mujer vuelve a casa y empieza a contarte lo quiere preparar para cenar. Tú sigues haciendo lo que estás haciendo… mejor escuchar lo que quiera decirte.

serpersona.info

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