sábado, 12 de julio de 2014

Libros. «Laicismo: Sociedad neutralizada», de Andrés Ollero

   
   Nos encontramos ante una asignatura pendiente de nuestra transición democrática: la de asumir sin escándalo que el poder político puede y debe convivir con la autoridad moral que unas u otras confesiones puedan alcanzar por su prestigio ciudadano

   “Laicismo: sociedad neutralizada”, el nuevo libro del profesor Andrés Ollero publicado por Digital Reasons, incluye un conjunto de intervenciones académicas y artículos de prensa del autor -todos ellos posteriores a 2004- sobre el fundamento jurídico de la laicidad, entendida como valor positivo frente al laicismo y como garantía del libre ejercicio de los derechos fundamentales para quienes profesan públicamente sus convicciones religiosas. 


    Los textos recopilados analizan las raíces de este planteamiento y se detienen con mayor detalle en el caso español a partir de la interpretación del artículo 16 de la Constitución, revisando las implicaciones de dicha laicidad positiva, en el ámbito de la educación, del ejercicio de la actividad política y de otras manifestaciones culturales. 

     “Lo que me ha llevado a ocuparme con mayor insistencia de este artículo de nuestra Constitución -explica Ollero en el prólogo del libro- el es la progresiva tendencia a ignorarlo desde determinados enfoques ideológicos. (…) De la cooperación con las confesiones a su práctica expulsión del ámbito público media no poco trecho. Lo más curioso es que se esgrima una presunta neutralidad para, en realidad, neutralizar toda relevancia pública de las convicciones religiosas, discriminándolas respecto a las ideológicas, filosóficas o morales. Se ha llegado a defender, desde un novedoso concepto de democracia, que -en aras de esa neutralidad- los poderes públicos no sólo han de evitar todo contacto con las confesiones sino también con la sociedad misma, en la medida en que ésta conserve las huellas de su presencia secular. Es obvio que está actitud va dirigida especialmente contra la Iglesia Católica, hegemónica en nuestra sociedad y, en consecuencia, directamente aludida en el citado artículo de la Constitución. 

 Parece que nos encontramos ante una asignatura pendiente de nuestra transición democrática: la de asumir sin escándalo que el poder político puede y debe convivir con la autoridad moral que unas u otras confesiones puedan alcanzar por su prestigio ciudadano. En caso contrario, si se pretende que el logro del poder implique como botín la posibilidad de imponer un determinado esquema moral a los ciudadanos, lejos de alcanzarse neutralidad alguna, una minoría patentaría una nueva confesión caracterizada de modo fundamentalista por su supuesta increencia”. Andrés Ollero Tassara es catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Académico de Número de la Real de Ciencias Morales y Políticas y actualmente Magistrado del Tribunal Constitucional.

almudí

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