viernes, 20 de julio de 2012

La familia en el cine

   Para llegar a una meta en el deporte y en la profesión hacen falta disciplina y renuncias, pero todo eso contribuye al éxito, ayuda a alcanzar la meta que se buscaba. Así, también el matrimonio exige renuncias; pero esas renuncias no son algo negativo; al contrario, ayudan a vivir una vida verdaderamente humana y feliz
      Tuve ocasión de ver la película Kramer contra Kramer cuando era un quinceañero, unos meses después de su estreno. Entonces en España no había ley del divorcio. Tardó poco tiempo en estar vigente una ley que pretendía solucionar los casos que se estimaban irrecuperables. La ley de entonces preveía un periodo de reflexión con la finalidad de intentar evitar esa solución. Este periodo hoy ha desaparecido y además cabe el divorcio unilateral y sin causa alguna. El divorcio no es inocuo, en especial para los niños. 


      Presento a continuación cortes del documental La familia en el cine, realizado en 1994, Año internacional de la Familia, por Alfonso Méndiz, Profesor titular de publicidad de la Universidad de Málaga. Me quedé gratamente impresionado cuando el profesor Méndiz presentó, con un grupo de alumnos, este vídeo. Luego lo perdí de vista pero gracias a Mateo García Lobato, que había conseguido una copia que le cedió su autor, tuve oportunidad de disponer de él y de poder ponerlo en la red. 

      Hay un capítulo introductorio sobre el poder del cine y cómo aparece reflejada en él la familia y una reflexión final a modo de epílogo. En español no había nada sobre esta película, salvo esta reflexión que precisamente procede de una hija de padres divorciados, que valoró positivamente la película.
      Acabo con una anécdota un poco truculenta. Según recoge el blog DiarioDeUnPerplejo Pablo Echart recoge en la revista Nuestro Tiempo, junio de 2005, que Dustin Hoffman, cuando rodaron la secuencia del tribunal de Kramer contra Kramer, en un descanso se puso a hablar con la taquígrafa, que no era una actriz sino una empleada del juzgado. Hoffman le preguntó "si hacía divorcios", a lo que ella respondió: —«Solía hacerlo hace unos años, pero me quemé; no podría aguantarlo más. Me encanta lo que hago ahora». —«¿Qué hace?». —«Homicidios. No hay comparación. Da igual lo duro que sea un homicidio. No puede compararse al dolor y a la tensión en la sala de un divorcio. Prefiero los homicidios».
      A mucha gente, vivir un compromiso para toda la vida parece algo imposible. Pero podemos ver también en este mundo, a pesar de tantos otros modelos de vida, que hay muchas familias que viven con fidelidad y alegría la vida y el amor para siempre.
      Para llegar a una meta en el deporte y en la profesión hacen falta disciplina y renuncias, pero todo eso contribuye al éxito, ayuda a alcanzar la meta que se buscaba. Así, también el matrimonio exige renuncias; pero esas renuncias no son algo negativo; al contrario, ayudan a vivir una vida verdaderamente humana y feliz.
Videos del documental ‘La familia en el cine’
          7ª parte EPÍLOGO

Santiago Chiva


opinionciudadano.blogspot.com / Almudí
 

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