sábado, 17 de abril de 2010

Ángel Fernández: “Sociedad civil estabulada”


Desde diferentes posiciones ideológicas se destaca hoy el agotamiento del sistema dominante de representación parlamentaria y sus limitaciones para el desarrollo de una democracia participativa.

El fenómeno es también patente en el caso de España, en la que, en paralelo al descrédito de la clase política, están surgiendo interesantes corrientes de participación ajenas a los partidos políticos. En este contexto, la clave de la democracia del futuro parece estar en la recuperación del protagonismo de la sociedad civil.

Sin embargo, la sociedad civil organizada topa con algunos obstáculos que frenan su capacidad para llegar hasta las últimas consecuencias en la defensa de los principios. Uno de ellos es la dependencia financiera respecto al poder político, del que sobran ejemplos cercanos. A él se refiere Ángel Fernández, del Instituto Juan de Mariana, en el comentario con el título “Sociedad civil estabulada” que puedes leer en el enlace.

PROFESIONALES POR LA ÉTICA
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¿TODOS PEDERASTAS?


Un sólo sacerdote pederasta es demasiado. Lo ha dicho bien claro Benedicto XVI a los católicos de Irlanda. Basten estas palabras: "la Iglesia en Irlanda debe reconocer, en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidos contra niños indefensos. Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el daño causado a las víctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños esté protegidos de semejantes delitos". Asunto clarísimo. ¿Ha hablado así algún dirigente deportivo, por ejemplo?

Sin restar nada a lo anterior, he recordado a un profesor de Psicología en mis años universitarios: los instintos —decía— son como los melones: los hay que salen buenos y los hay que salen malos; y por uno que salga malo, no se puede desprestigiar la mercancía. Quizá la frase no es muy adecuada para el tema, pero sirve, porque los casos de pederastia sacerdotal son muy concretos y siempre indecentes, pero han desatado una máquina de descrédito contra el sacerdocio que calificaría también de indecente.
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Pero quizá lo peor de esta campaña es el intento fortísimo de avivar una doble apariencia: se juega con los datos de cincuenta años, como si todos fueran actuales, y provoca la sensación de que la gran mayoría de los abusos sobre niños está cometida por sacerdotes.

Naturalmente, el Papa se limita a gobernar la Iglesia y, en este caso concreto, a corregir los graves errores. No hace, por supuesto, ninguna referencia al asunto numérico que aquí trato, justo porque no busca defenderse sino el fondo de la cuestión, que para algunos medios de comunicación no parece ser el interés en acabar con los pedófilos, sino desgastar a la Iglesia.

Pienso que, sin rebajar un ápice la importancia de estos sucesos, sino precisamente por ello, no podemos callar ante el cariz que toma este asunto. Por ello, recojo unos datos más que suficientemente contrastados y publicados, pero de los que algunos no se hacen eco, bien por animadversión hacia la Iglesia o bien porque es más noticia que un niño muerda a un perro que su contrario.

En un trabajo publicado por Massimo Introvigne proporciona datos de EE.UU, extraídos de un estudio del John Jay College of Criminal Justice (2004): los sacerdotes acusados de pedofilia en 42 años fueron 958, es decir a razón de 18 por año; pero las condenas fueron 54, poco más de una al año sobre un total de 109.000 sacerdotes en USA.

La gran diferencia entre acusaciones y condenas pudiera ser la búsqueda de indemnizaciones. Durante este periodo hubo unas 6.000 condenas a profesores de gimnasia y entrenadores, declarados culpables del susodicho delito por los tribunales del país.

Puede aburrir la lectura de cifras, y hasta facilitar la sensación de que intento justificar a alguien. Pienso que vale la pena pasar por el aburrimiento y, desde luego, no justifico a nadie. Que juzgue —ya lo ha hecho en muchos casos— la justicia y que perdone Dios.

En Alemania, en los últimos 15 años, se notificaron (no tengo las resoluciones finales) alrededor de 210.000 casos de delitos contra menores, de los que 94 eran dentro de la Iglesia Católica: un 0,5 sobre mil. El informe Ryan de Irlanda (año 2009) ha recogido testimonios de violencia (no sólo sexual) de 1090 personas en un periodo que va de 1914 hasta 2000.

Aunque los datos no son completos, los religiosos acusados de abuso sexual fueron 23, más 3 seglares empleadas. Recientemente, Monseñor Scicluna, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaraba que, de 2001 a 2010, la congregación ha trabajado cerca de 3.000 casos de sacerdotes involucrados en delitos en todo el mundo, de los que un 10 por ciento trataban de pedofilia, es decir, alrededor de 300 sacerdotes sobre unos 400.000 existentes. Un caso ya es mucho, pero en ocasiones es despiadada la intolerancia de los tolerantes.

PABLO CABELLOS
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viernes, 16 de abril de 2010

¡La familia, idiota, la familia!


La familia es la solución. Ahora te cuento cuál es el problema. El problema es la delincuencia y los suicidios juveniles. El problema es el fracaso escolar, la falta de seguridad en las aulas, las rupturas matrimoniales y las enfermedades psíquicas. El problema es la violencia de género, las adicciones y el futuro del sistema de pensiones español. El problema es que hay una generación que no quiere trabajar, los llamados ni-ni, y otra que no encuentra trabajo. En total: casi 20 por ciento de paro. Y suma y sigue. Ahora ya te he dicho la solución. Y también el problema.

Sin embargo, en España ponemos parches en lugar de soluciones. El desorden y la violencia juvenil la intentamos contener habilitando espacios en los que realizar botellones masivos. Por supuesto lo que se consigue es sólo que el desorden se produzca en un espacio físico acotado, pero no erradicar los excesos, y la falta de respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

La violencia de género queremos erradicarla con cuentos políticamente correctos en los que no hay violencia y caperucita ya no es una niña, sino un ser humano de género neutro. Cuentos en los que, dicho sea de paso, no hay niñas agredidas al precio de que tampoco haya héroes. El fracaso escolar se intenta atajar bajando el nivel académico, con lo que se consigue que nadie fracase al triste precio de que nadie aprenda.

Y la solución es la familia. Recientemente hubo en el IESE una nueva conferencia del Social Trends Institute, que promueve estudios académicos a nivel global. Una de sus publicaciones recoge investigaciones que lo muestran bien claro: los niños educados en una familia con padre y madre unidos en matrimonio —vamos, lo que suele llamarse una familia— tienen menor riesgo de vivir en situación de pobreza, de fracaso escolar, y de acceder a empleo precario. Esos niños tienen menor riesgo de mortalidad infantil, y de mayores son menos proclives a abusar de drogas y alcohol.

Y es que ya lo dice el secretario de Estado británico para la Infancia, las Escuelas y la Familia en su informe del 2010: «Las familias fuertes y estables son la columna vertebral de nuestra sociedad. La familia provee a nuestros niños del amor y seguridad que necesitan para crecer y para explorar el mundo. Les dan la guía moral y la inspiración necesarias para conseguir su máximo potencial y para ser ciudadanos ejemplares».

En la familia se aprende que la justicia en las relaciones interpersonales no es suficiente para llegar a la plenitud. En la familia recibimos cuando no somos capaces de dar. Damos cuando el otro no será capaz de reciprocar a nuestro don. Y esto nos enseña, porque si en la sociedad sólo se vive la justicia... es una injusticia. Porque se maltrata a los más débiles. Porque abortamos a los enfermos. Y por ello aprobamos leyes que con un triste eufemismo denominamos de sedación terminal a la carta.

Recientemente leí que la familia es la cuna en la que recibimos la vida y el lugar donde renacemos continuamente por el amor. La idea puede ser tachada de cursi. Pero debe ser interiorizada por certera. En un país donde buscamos la eterna juventud, mejor facilitemos el desarrollo de familias fuertes donde cada uno sea capaz de renacer continuamente.

Mireia Las Heras, Directora Académica del Centro Trabajo y Familia del IESE

¿CON QUÉ OJOS MIRAMOS?


Se está llenando el mundo de ancianos, como consecuencia del control de natalidad por una parte y los avances de la medicina.

A eso podemos añadir la crisis de tantas familias, incapaces de querer, cuidar y soportar a unos padres mayores, y menos aún a tener a los abuelos en casa. Si se proyecta la vista hacia un futuro no muy lejano, el panorama puede verse pesimista y sombrío, incluso desolador.

Ancianos hacinados en residencias de más o menos calidad, poca población activa que saque adelante los países, falta de cariño, de apoyo y de comprensión de las familias que todavía no habrán salido de la crisis en muchas partes del globo.

Así las cosas, Tomás Trigo, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, lanza una propuesta sorprendente, certera y digna de prestarle toda la atención: la visión cristiana de la vida, la visión cristiana del mundo. Vayan a un geriátrico y verán muchos ancianos: fíjense en los ojos de cada uno, en el fulgor alegre o en la opacidad tristona de su mirada.

Dice el profesor Trigo: “Si miramos el futuro con verdadero realismo, con los ojos nuevos que Dios nos ha dado, ¿qué vemos? ¿La decadencia? Todo lo contrario”.


ARTÍCULO:
Hace algún tiempo, una madre de familia me decía con un cierto tono de tristeza y desencanto: “Acabo de cumplir 50 años y me he puesto a echar cuentas: los mejores años los he dedicado a mi marido y a mis cinco hijos, he sido sólo un ama de casa, he trabajado siempre en el hogar. Lo mejor de mi vida se ha pasado ya y me da la impresión de que no he hecho nada que valga la pena. De aquí en adelante, ¿qué?: la decadencia. Sinceramente me considero una persona fracasada. Y lo peor es que al mismo tiempo me resisto a serlo”.

Las palabras de aquella madre de familia me han hecho pensar. No se trata sólo de un problema con el que se encuentran los hombres y a las mujeres que están viviendo la década de los cincuenta. De hecho puede plantearse en cualquier momento de la edad madura, e incluso en personas jóvenes que pretenden hacer un balance de su vida.

La visión “realista”

El problema, en mi opinión, radica, sobre todo, en los ojos con los que miramos la realidad, en el criterio de valoración que empleamos. Tendemos a valorar nuestra vida por los éxitos conseguidos y por las satisfacciones que nos proporciona. Este es el criterio más utilizado en nuestra sociedad actual. “¿Cuánto valgo? ¿Cuánto vale mi vida?”, preguntamos.

Y todos parecen de acuerdo en responder: “Depende de tu categoría profesional, de tu nivel económico y social, de la influencia que puedas ejercer en los demás desde tu puesto de trabajo, del dinero que ganas, del número de personas sobre las que mandas, del nivel de vida que has conseguido, del tipo de personas con las que puedes relacionarte”.

Es lógico que si utilizamos este criterio de valoración y echamos cuentas, la mayor parte de las personas obtenemos un resultado negativo. ¿Goces, satisfacciones y éxitos?: algunos, pero, una vez vividos, da la impresión de que han quedado en nada. ¿Sacrificios, trabajos, dolores, contrariedades?: siempre nos parecen demasiados. La suma total sale casi siempre negativa. La conclusión de tal balance suele ser esta: “Mi vida ha sido un fracaso”.
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No es extraño que, como fruto de este balance, se experimente un sentimiento de fracaso, que lleva a unos a deprimirse (porque no ven la posibilidad de cambiar su vida) y a otros al inconformismo y a la rebeldía. A estos últimos les puede sobrevenir la tentación de dar un brusco giro de timón a la propia existencia para recuperar el tiempo perdido, aunque el cambio lleve consigo la ruptura con los compromisos que han ido adquiriendo a lo largo de la vida con las personas que aman.
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La visión real

La mujer de la que he hablado al comienzo es una mujer cristiana y eso es una gran ventaja para entender lo que voy a exponer a continuación. Los cristianos sabemos que, si no lo expulsamos por el pecado, Dios habita en nosotros como en su casa, somos templos de Dios, y que, entre otros muchos regalos que nos hace, nos da unos “ojos nuevos” para ver la realidad, la vida nuestra y la de los demás, el mundo y las circunstancias de la existencia, todo, como lo ve Dios, con una visión a la que podemos llamar “sobrenatural”. Claro que no todos tenemos la misma capacidad de visión: depende, en definitiva, de nuestra mayor o menos unión con Dios.

Mirar nuestra vida con “ojos nuevos”

Cuando miramos nuestra vida con estos ojos nuevos, resulta que lo primero en lo que nos fijamos no es en lo que hemos hecho o dejado de hacer, sino en lo que Dios nos quiere. Y descubrimos con admiración y asombro una realidad que tal vez nunca habíamos considerado, un panorama nuevo, maravilloso, verdadero y consolador.

Descubrimos que el simple hecho (¿simple?) de estar en la existencia, de estar viviendo en este mundo, es fruto de su Amor. Desde toda la eternidad ha pensado en cada uno de nosotros y ha dicho: “Te quiero, y quiero que existas, y quiero que existas eternamente, para que seas feliz conmigo”. No sólo lo ha dicho en algún momento, lo está diciendo continuamente, ahora: “Te quiero”. Y es Dios quien nos lo dice…

TOMÁS TRIGO
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jueves, 15 de abril de 2010

¿CUÁNTOS PADRES SABEN HABLAR DE SEXO Y DE AMOR A SUS HIJOS?


Os ofrezco esta entrevista con la bióloga Leda Galli. Su libro acaba de publicarse en castellano. Tenéis la reseña publicada hoy en la cresta de la ola.
(La entrevista está en castellano de Argentina)

Hablar de sexo y de amor con los hijos es tan necesario como complicado. La bióloga Leda Galli ofrece una ayuda concreta en el libro en italiano "Del cuerpo a la persona: El sexo como lo explicaría a mis hijos" ("Dal corpo alla persona: Il sesso come lo spiegherei ai miei figli"), recién publicado por la editorial San Paolo.
En el prólogo al libro, el cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia, Italia, escribe: "En el actual clima cultural de relativismo, Los jóvenes -privados de claros puntos de referencia- están a menudo a merced de una angustiosa desorientación existencial, que puede empujarles a una visión superficial de la vida e inducirles a comportamientos transgresivos, a veces incluso violentos".

"Se comprende así que muchos progenitores se descubran impreparados y en todo caso en seria dificultad para poder cumplir su misión educativa, que es la de acompañar a la persona hacia la plenitud de su humanidad", añade el purpurado.
He aquí las respuestas de la doctora Galli, que ha colaborado durante varios años con el Movimiento Italiano de Padres de Familia y es miembro del Comité Ético del Campus Bio-Médico de Roma.

--¿Cómo le vino la idea de este libro?
--Leda Galli: La idea nació entre los pupitres de la escuela, durante un par de decenios, enseñando Biología a mis alumnos del instituto; aunque la oportunidad me la dio al final la petición del Movimiento Italiano de Padres de Familia, de publicar en Internet "algunos" capítulos sobre educación sexual.

--¿En qué consiste la novedad de su trabajo?
--Leda Galli: Hoy parece que no existan ya certezas. Excepto una: la Ciencia, con sus datos que están ante los ojos de todos. Por tanto, encuadrar un trabajo exclusivamente en el plano de la ética suscitaría enseguida la objeción "...pero esta es una idea tuya", y el discurso se acabaría antes aún de empezar. Hoy por experiencia podemos decir que hay tantas éticas como opiniones.
Pero el dato biológico, imbatible, es un sólido punto de partida. La novedad está por tanto precisamente en esto: en ayudar al lector a descubrir que hay una ética ya inscrita en la Biología; y no es "mi" ética o una ética cualquiera, sino la que emana por sí misma, por lógica rigurosa, del dato científico mismo. En otras palabras, el cuerpo tiene su lenguaje sapiencial: basta quererlo leer.

--En síntesis, ¿usted habría abierto un nuevo camino?
--Leda Galli: Si lo he hecho es en el sentido de haber aplicado esta clave de lectura al tratamiento de todo el argumento tan amplio de la sexualidad y también más allá: en el texto se habla también de amor y procreación. El sexo es sólo el punto inicial.

--¿Qué le ha ayudado a hacer recorrer este camino?
--Leda Galli: Me ayudó la aplicación a mi enseñanza de la conocida técnica participativa de resolución de problemas. Consiste en no dar a los chicos respuestas preelaboradas sino, después de proporcionarles todos los elementos cognitivos necesarios, limitarse a guiarles a lo largo de un itinerario de rigurosa coherencia; y luego dejar que sean ellos mismos quienes detecten la respuesta final, con todas sus consiguientes aplicaciones. Esto hace a los alumnos protagonistas activos de su aprendizaje.
Ha sido, y sigue siendo en muchas ocasiones, una experiencia estupenda, renovada de año en año, ver en un instante "encenderse" los ojos de los chicos, ¡en el momento mismo en el que entreven por sí mismos una verdad, ya sea pequeña o grande! Porque los jóvenes son muy sensibles a la verdad: la reconocen, si tenemos la paciencia de orientarles. Y cuando la reconocen la aman. Quizá el mundo se la desenfocará de nuevo pero seguramente queda el que, si quieren, habrán aprendido al menos el método para reencontrarla

--¿No teme que el libro peque de confesionalismo? ¿Que se dirija sólo a un público católico?
--Leda Galli: No, en absoluto. Si hubiera partido de los datos de la Revelación, y de lo que dice el Magisterio de la Iglesia, quizá sí. En cambio el trabajo parte del punto diametralmente opuesto, es decir de la Biología, y se desarrolla total y rigurosamente sólo en el nivel antropológico, con un discurso por tanto comprensible por todos: católicos, creyentes de otras religiones y también no creyentes. Basta ser hombres.
Si luego las dos antropologías, la cristiana y la expuesta en el libro, coinciden, qué le voy a hacer... Tampoco me asombra: la verdad es una, ¡desde cualquier parte que se llegue a ella! El hecho es que, para defender la antropología fundada en ciertas verdades de la persona humana, ha quedado casi solamente la Iglesia y así se acusa fácilmente de confesionalismo a quien sencillamente se atiene a ellas.
--En el libro toca argumentos delicados y escabrosos. ¿No teme ser atacada?

CENTRO DE PLANIFICACIÓN FAMILIAR
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El sacerdote está para servir


La carta de Benedicto XVI para el Año sacerdotal se ofrece directamente a los sacerdotes; indirectamente, a todos los cristianos, para que apoyen la renovación interior que la Iglesia y el mundo necesitan actualmente de los sacerdotes. El sacerdocio se presenta como un “don” inmenso que pide humildad, caridad universal y servicio infatigable y generoso.

A la vez, es también una “herida”: de una parte, por los sufrimientos de muchos sacerdotes; de otra parte, porque la Iglesia sufre por la infidelidad de algunos de sus ministros. Esto no debe dejar en la sombra “el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios” y la fidelidad Almudi.org - Ramiro Pelliterode tantísimos sacerdotes a su vocación. Estas y otras cosas las viene explicando este año el Papa.

¿Quién y qué es el sacerdote? Por su ordenación, es instrumento y representante de Cristo, y, como tal, responsable y servidor del pueblo cristiano. “El sacerdote —resumía el Santo cura de Ars— no es sacerdote para sí mismo sino para vosotros”. Ser sacerdote se opone tanto a una visión meramente “espiritualista” o “individualista” donde sólo importara su relación personal con Dios, como a una visión meramente “funcionalista”, que sólo se fijara en su papel respecto a la comunidad cristiana. Con palabras del Papa: “Precisamente porque pertenece a Cristo, el sacerdote está radicalmente al servicio de los hombres: es ministro de su salvación, de su felicidad, de su auténtica liberación…”.

De ahí se deduce que el sacerdote deba procurar crecer en santidad, para que mejoren los frutos de su ministerio. Dicho brevemente, el sacerdocio es un don para servir como Cristo, por Él, con Él y en Él. Por eso, de su unión con Cristo “brotan todos los demás elementos de la vida de la Iglesia, en primer lugar la comunión entre todos los fieles, el empeño de anunciar y dar testimonio del Evangelio, el ardor de la caridad hacia todos, especialmente hacia los pobres y los pequeños”. De su testimonio convencido y alegre —los sacerdotes se cuentan entre las personas más felices del mundo— surgen vocaciones para la entrega total a Dios.

ALMUDÍ
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miércoles, 14 de abril de 2010

FACTORES CULTURALES Y EDUCATIVOS DE LA PEDOFILIA


Alejandro Navas, en un artículo que titula "El caldo de cultivo de la pedofilia" hace recuento de uno de los factores históricos, de aquellos "estilos alternativos de vida" (sobre todo sexual), que tanto fueron promocionados y encomiados como muestra de libertad a mediados del siglo pasado.

Y que hoy día siguen siendo políticamente encomiados y promocionados -casi impuestos- legislativamente por diversos gobiernos (Gran Bretaña, Suecia, Suiza, etc.) que así se "sienten libres y progresistas". Sostiene el profesor Navas que “Ante los escandalosos sucesos de pedofilia que ocupan la atención pública de diversos países es de rigor la aplicación de la tolerancia cero y, en consecuencia, el castigo penal de los responsables. Parece igualmente oportuno revisar y endurecer códigos y reglamentos allí donde la legislación era demasiado laxa o dejaba inquietantes zonas de sombra.”Tomo de Scriptor el artículo y lo reproduzco por su interés


Hace veinticinco años, el partido de Los Verdes de Renania Westfalia pidió la supresión de los artículos 174 a 176 del Código Penal alemán, relativos a los abusos sexuales en situación de dependencia y a la pedofilia.

Para justificar esa petición se decía: “La sexualidad practicada de común acuerdo es una forma de comunicación entre seres humanos de cualquier edad, sexo, religión o raza, y debe estar a salvo de toda limitación”. El sexo con niños “resulta para ambas partes agradable, productivo, estimula el desarrollo; en resumen: es algo positivo”. “Las relaciones sexuales entabladas de mutuo acuerdo no se deben criminalizar… No es aceptable que se amenace con penas de hasta diez años de prisión a adultos que se toman en serio los deseos sexuales de niños y adolescentes y mantienen con ellos relaciones amorosas”.

Ese texto se modificó posteriormente, pero de entrada se aprobó con 76 votos a favor y 53 en contra y pasó a formar parte del programa del partido.

El caso de los verdes alemanes no constituye un hecho aislado. En el contexto de la revolución sexual de los sesenta y de la convergencia de planteamientos inspirados en Marx y en Freud, socavar los viejos tabúes de la moral sexual tradicional parecía un objetivo inseparable de la lucha contra el orden social capitalista-burgués.

El fenómeno rebasa el ámbito de la política y se hace perceptible en la pedagogía y en la cultura en general. La erosión de los viejos valores se convierte en un elemento central del programa educativo antiautoritario y emancipador.

El hecho es que la exaltación de la sexualidad en todas sus modalidades implica admitir la pedofilia, en la teoría y en la práctica. Muchos experimentos de “estilos alternativos de vida”, que proliferan durante los años setenta y ochenta en occidente, con esas comunas en las que, en principio, todo se compartía, también incluían la iniciación sexual de los pequeños.

Conocemos el estrepitoso fracaso de esas fórmulas sociales pretendidamente revolucionarias, pero parece que nos cuesta extraer todas las lecciones que nos brinda su experiencia. Si se ponen determinadas causas, resulta inevitable que se sigan los efectos correspondientes.

Ante los escandalosos sucesos de pedofilia que ocupan la atención pública de diversos países es de rigor la aplicación de la tolerancia cero y, en consecuencia, el castigo penal de los responsables.

Parece igualmente oportuno revisar y endurecer códigos y reglamentos allí donde la legislación era demasiado laxa o dejaba inquietantes zonas de sombra.
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La promiscuidad sexual como programa y como forma de vida tiene consecuencias. Algunas manifestaciones de la ideología de género, herederas de la revolución de los sesenta, pretenden haber dejado atrás los conceptos de naturaleza y de normalidad. Incluso la idea de identidad de género, construcción socio-cultural con que se intenta desplazar al sexo biológico, llega a estorbar, pues la mera noción de identidad impone limitaciones.
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Se entiende, por ejemplo, que el gobierno inglés se muestre consternado por los numerosos casos de abusos físicos y sexuales producidos en los famosos internados británicos.

Pero se entiende menos que, simultáneamente, ese mismo gobierno y el parlamento saquen adelante una ley de familia, infancia y educación que, pasando por encima de la voluntad de los padres, establece la educación sexual a partir de los cinco años de edad, con un enfoque que apunta de modo inevitable a la sexualización de la infancia. Otro ejemplo: el gobierno suizo va a distribuir millón y medio de preservativos de tamaño reducido, para uso de los chicos de doce años.

La ministra sueca de educación declaraba en los años sesenta: “Hay que enseñar a la gente a servirse de su sexo como a manejar los cubiertos. Cuando se sabe estar a la mesa, no se piensa más en ello. Con el sexo debe pasar lo mismo, no plantearse más el problema. Por otra parte, nada está mal, nada es anormal”.

Quien siembra vientos, desde luego, recoge tempestades.

Alejandro Navas (Doctor en Filosofía,Profesor de Opinión Pública y Sociología, Universidad de Navarra)
Publicado en Diario de Navarra y en la Fundación Burke
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“La Misa, una cuestión de amor”... afirma el Prelado del Opus Dei


“La Santa Misa es una cuestión de amor”, responde monseñor Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, cuando se le pide un consejo para todos aquellos que alguna vez se han aburrido en la celebración eucarística. A este sacramento, monseñor Echevarría, que junto a monseñor Álvaro del Portillo fue la persona más cercana a San Josemaría Escrivá de Balaguer, dedica su último libro, que lleva por título precisamente “Vivir la santa misa” (RIALP, 2010, 196 páginas).

Monseñor Echevarría, miembro de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos y del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, consultor de la Congregación vaticana para el Clero y miembro honorario de la Academia Pontificia de Santo Tomás de Aquino, busca con este libro redescubrir el amor a la Eucaristía, “que debe ser el centro de nuestra vida”, según explica en esta entrevista concedida a la agencia ZENIT.

-¿Qué recomendaría a los católicos que dicen que se “aburren” en misa?

Monseñor Echevarría: Yo les recomendaría que participaran con sinceridad en la misa, buscando y amando a Jesús. Escribió san Josemaría en Camino: “La Misa es larga, dices, y añado yo: porque tu amor es corto”.
No hay que dar demasiada importancia al sentimiento: entusiasmo o apatía, ganas o desgana. La misa es sacrificio: Cristo se entrega por amor. Es una acción de Dios, y no podemos captar plenamente su grandeza, por nuestra condición limitada de criaturas. Pero hemos de hacer el esfuerzo no sólo de estar en misa, sino de vivir la misa en unión con Cristo y con la Iglesia.

ZENIT
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martes, 13 de abril de 2010

Cómo influir con internet en 10 pasos


Me amigo Antonio González, me envía esta guía breve para influir en internet. Por su interés, os la transcribo.

Internet tiene un nuevo idioma con 10 reglas: para ser escuchado en la red tienes que dar estos 10 pasos.

En el idioma de la red todos hablan y todos escuchan. Antes muy pocos hablaban y casi todos escuchaban: como al ver la TV o en una conferencia.

Ahora internet es una conversación. En la que hablan los que antes escuchaban y escuchan los que antes hablaban. Esto se llama web 2.0.
Para participar en esa conversación, necesitas saber 10 reglas básicas de este nuevo idioma.
Las dos primeras son las más importantes. Después, el nivel de dificultad sube en cada regla:

1- Ofrece buen contenido
El contenido es el rey en internet.
Es la regla 1 porque es la más importante. Sin ella, las otras 9 no valdrían para nada.
Si tienes buen material (vídeos, explicaciones, imágenes, noticias), ese mismo buen material se difundirá de forma natural.
Si no "produces" contenidos, puedes difundir otras páginas web o noticias que te parezcan interesantes.
Es clave hablar hoy con el lenguaje de hoy: con vídeos e imágenes. El texto sólo se está quedando obsoleto.
Los vídeos que más se ven en internet suelen ser los más originales, impactantes, musicales o graciosos.

2- Escribe en positivo y personalmente
No vayas contra nada ni anti nada: mejor en positivo. De esto se han dado cuenta los anti-vida y por eso se hacen llamar pro-choice (a favor de la elección), y nos llaman anti-abortistas a los pro-vida.
Una explicación amable y divertida ayuda mucho más que una pila de argumentos... aunque estén muy bien razonados los argumentos.
Posiblemente no convenzas a tu interlocutor con un mensaje. Pero si escribes de forma divertida, puedes ganar un amigo. Y entonces es cuando puedes ayudarle.
Mejor contar experiencias personales ("a mí me ayuda esto", "el otro día hice esto"), que argumentos de autoridad ("esto es así porque lo dice la Iglesia").
El que insulta o falta al respeto se descalifica a sí mismo.
Más sobre esto en: Cómo sacar partido a la polémica?

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Educar… como el respirar


Educar es el sistema. Este especialista nos anima a ello.

El incremento de la violencia juvenil, en tantos ámbitos, muestra a las claras que tenemos mucho que mejorar, padres y educadores también. Hemos de averiguar las causas sin fijarnos sólo en la violencia vista en televisión, cine, videojuegos… Hemos de reconocer, por ejemplo, la prolongación extraordinaria de la etapa de la adolescencia, en la que por pura sobreprotección o individualismo egoísta es tan difícil construir una identidad y una personalidad coherente, esa que se entrena en la responsabilidad y el compromiso.

Y no digamos si el ambiente o los hábitos de chicos y chicas están impregnados de promiscuidad sexual, conductas adictivas o drogas, situaciones que complican y condicionan totalmente el uso de la libertad. Es verdad que para educar hoy puede haber más dificultades, más fuentes de conflictos, pero no olvidemos que el cambio de ser una persona dependiente a independiente es preciso trabajarlo desde muy pequeños y es un trabajo de equipo. Y requiere tiempo, tiempo y paciencia.

Hemos de reconocer que las incongruencias extremas –incluso hechas ley- que observan nuestros jóvenes les deseducan gravemente. Pensemos, si no, en el desprecio práctico hacia los débiles, la fragilidad de las relaciones familiares, el jaleado relativismo, un consumismo desenfrenado… Todo eso se mezcla con soflamas de equidad, tolerancia, alianza de civilizaciones…, que son “adornos adultos” para un mundo ideal.

Además, la ausencia de reflexión provoca siempre una superficialidad y un desprecio por lo diferente o lo que no me gusta, que en muchos casos desemboca en violencia. Nuestros adolescentes y jóvenes necesitan responsabilidades que sean orientadas hacia otras personas. Que vean pasión, ternura y fortaleza, que descubran a los demás, que se abran al mundo, lejos de presiones que les llevan a confundir lo útil con lo honesto.

A veces, el mal ejemplo provoca en nuestros jóvenes el deseo de resolver sus preocupaciones de manera agresiva. Por ello, es preciso hablarles de trabajo bien hecho, sacrificio, responsabilidad, confianza, servicio, empatía, comprensión, solidaridad… Y evitaremos sentimentalismos y utilitarismos que fácilmente se pueden asentar en la familia y en las relaciones de amistad.

Por eso, hemos de facilitar ambientes donde se motive y trabaje una verdadera libertad, se viva con austeridad, fortaleza y verdadera humanidad. Cosa necesaria para el discernimiento y para asumir vínculos de calidad.

Urge ejercitarnos todos en las relaciones sociales, con diversidad en los pareceres y maneras de ser: socialización grupal básica que no olvidemos tiene su fundamento original en la familia. Siempre en un clima de confianza y transparencia, y evitar el freno que para un equilibrado desarrollo constituyen el individualismo y la falta de delicadeza en las relaciones personales. Y, para eso, padres y educadores hemos de estar muy bien preparados.

Pongámonos de acuerdo en que deberemos evitar que niños y jóvenes sean víctimas de la violencia, no es preciso vivir en un país en guerra, basta con unos padres trastornados o pasotas o un colegio sin disciplina; evitar el mercadeo sexual y las adicciones; atender adecuadamente a las familias desestructuradas, pues puede faltar un buen ambiente de hogar; y no fijar el trabajo o la exigencia personal en una competitividad salvaje que olvide la dignidad de las personas, pues de lo contrario la agresividad se convierte en medio necesario que pasa por encima de todo.

Ya va siendo hora de ejercitarnos en unas prácticas más saludables en las que podamos disfrutar y ser referencia para los más jóvenes. Por ejemplo, actividades deportivas, excursiones y paseos para estar más en contacto con la naturaleza, acciones de voluntariado y servicio material a los demás, visitas de cultura y arte, disfrutar del teatro, la música, la expresión plástica, el cine y la lectura.

Animemos a nuestro alrededor el hábito de pensar, argumentar y razonar; ejercitemos el buen humor y el respeto; tengamos la felicidad de los demás como objetivo real y concreto. Facilitaremos, entonces, que nuestros jóvenes puedan ver la vida con amplitud de miras, sin encorsetamientos. Sólo así van a conquistar la felicidad, después de una responsable elección. Esa es la clave del verdadero desarrollo de un país y de cada uno de sus ciudadanos.

Emili Avilés Cutillas
Profesor especialista en Pedagogía Terapéutica y Educación Familiar
ANÁLISIS DIGITAL

lunes, 12 de abril de 2010

El fin de la nueva ley del aborto: blindar el negocio privado


Por si existía alguna duda los hechos confirman lo que se desprendía con claridad de la intencionalidad y el texto de la ley sobre el aborto: se trata de blindar el negocio de las clínicas privadas. El sistema de plazos y, todavía más, la despenalización total unidos a la continuación con el viejo sistema basado en la absoluta falta de control de las clínicas privadas, han conseguido algo increíble: el aborto se ha convertido en un negocio, no tutelado, sino protegido por el propio Estado.

En esta tarea el papel decisivo corresponde, como es lógico, al Gobierno de Rodríguez Zapatero y al PSOE. Pero hay que decir que el PP en lo que se refiere a la aplicación de la ley no queda exento de responsabilidad. Hay que recordar que la sanidad es una competencia de las Comunidades Autónomas, y que éstas pueden desarrollar en este ámbito todo un abanico de medidas que en el caso del aborto, con la antigua o con la nueva ley, son muy importantes y que se concentran en el control de lo que hacen realmente las clínicas, del cumplimiento escrupuloso de lo legislado.

En definitiva, de la existencia de una regulación concreta y una intervención habitual de los departamentos de Sanidad o Salud de cada autonomía. Esto no resuelve el fondo del problema, pero es un gesto que permite confiar en que antes o después la raíz del mal se ataque.

En España todo está tan controlado por el lobby de las clínicas privadas que hasta el sistema estadístico está generado por ellas sin ningún tipo de verificación ni control de los datos que facilitan. En otras palabras, las estadísticas españolas sobre el aborto son las que quieren dar las clínicas privadas.

Josep Miró i Ardèvol
FORUM LIBERTAS
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«Un hombre de Dios, no un político»


Habla Gian Franco Svidercoschi, uno de los periodistas más cercanos a Karol Wojtyla

Sobre Juan Pablo II se han escrito montañas de libros y se han emitido horas y horas de televisión. Incluso su vida ha sido llevada al cine.

Y sin embargo su persona, en amplios sectores de la opinión pública, sigue sin ser bien conocida, según explica uno de los periodistas que mejor lo conocieron, no sólo como profesional, sino también como amigo.

Corresponsal en el Vaticano de la agencia italiana ANSA desde tiempos de Pío XII, Gian Franco Svidercoschi, escritor italiano de origen polaco, conoció al joven obispo Karol Wojtyla en tiempos del Concilio.

En los años setenta, Svidercoschi escribió una serie de artículos sobre la Iglesia en Polonia, en aquellos momentos totalmente desconocida en Occidente, para el periódico de Roma en el que trabajaba, Il Tempo, suscitando un particular interés por el cardenal Wojtyla.

Cuando fue elegido Papa, Juan Pablo II le invitó a colaborar con él como subdirector de L'Osservatore Romano, y años más tarde, en la redacción del libro “Don y misterio” (1996). A los cinco años de la muerte del Papa Wojtyla, Svidercoschi acaba de publicar “Un Papa que no muere, la herencia de Juan Pablo II”, que pronto llegará a España.


¿Qué es lo que los medios de comunicación no han entendido de Juan Pablo II?
Juan Pablo II no era ese Papa político, como es presentado. De hecho, en esa visión aparecen muchas contradicciones. En los primeros años, se le presentaba como un anticomunista visceral, y se decía que, para él, el comunismo era el peligro número uno. Después, en su último libro, Memoria e identidad, él mismo escribió que sería ridículo pensar que el Papa tiró él solo el muro de Berlín.

Y fue el primero que advirtió, en un famoso discurso pronunciado en México, en mayo de 1990, seis meses después de la caída del muro de Berlín, que la caída del sistema socialista no resolvía automáticamente los problemas del mundo; todavía quedan injusticias, pobreza...

ALFA Y OMEGA
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Mientras el poder político siga tutelando el mercado de la comunicación no habrá libertad de expresión


Ramón Pi nos recuerda la situación actual de los medios de comunicación.

El llamado apagón analógico, por el cual queda inutilizada la transmisión de televisión por vía analógica (y aunque se pueda materialmente hacer, queda prohibida), ha acelerado la promulgación de la Ley General de la Comunicación Audiovisual.

Es una ley compleja, que trata de muchos aspectos sumamente interesantes para las empresas que se dedican a la radio y la televisión, y cuyo comentario excede con mucho la capacidad de estas líneas. Sin embargo, hay en ella dos cuestiones cruciales que afectan a toda la ley, y que alguien tiene que decir que la convierten en una ley antidemocrática, por mucho que todos los políticos y la mayor parte de los periodistas la acepten como si tal cosa.

La primera de ellas es el mantenimiento de la radiodifusión y la televisión como “servicio público”. Puede parecer que eso sólo significa lo mucho que los legisladores se preocupan por nosotros. Pero no. Esta expresión es un tecnicismo jurídico, que quiere decir que el único con derecho a ejercer esta actividad es el Estado (y en nuestro sistema, son Estado a estos efectos también las comunidades autónomas y los ayuntamientos).

Nadie, salvo el poder político, tiene derecho a montar una radio o una televisión. Por eso, las empresas de este sector existen gracias a que han conseguido una benévola licencia del poder para emitir, cuyas condiciones y plazos determina el propio Gobierno, sea nacional, autonómico o local según la cobertura autorizada. La mayor parte de la gente no conoce este disparate antidemocrático, pero la situación es exactamente ésta.

ALBA DIGITAL
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domingo, 11 de abril de 2010

"Sexo y religión", o cuando la progresía renuncia a reivindicaciones sociales y culturales




“Cambian los motivos o disculpas, pero se mantienen constantes los ataques a la Iglesia católica. A nadie le sorprende ya que el permanente hostigamiento tenga siempre los mismos orígenes y acabe por apuntar a Benedicto XVI. Es el enemigo a batir, porque representa un desmentido viviente a la presunta falta de inteligencia y humanidad que achacan a los católicos”.

Desde esta constatación, Alejandro Llano, catedrático de Filosofía y uno de los pensadores más interesantes de nuestro tiempo, se refiere hoy en el diario LA GACETA a estos ataques y destaca cómo las denuncias de los aberrantes e injustificables casos de abusos sexuales se contradicen con la ética y la mentalidad que los propios acusadores están pretendiendo imponer a través de la educación en asignaturas como EpC. Reproduzco a continuación el artículo.


Cambian los motivos o disculpas, pero se mantienen constantes los ataques a la Iglesia católica. A nadie le sorprende ya que el permanente hostigamiento tenga siempre los mismos orígenes y acabe por apuntar a Benedicto XVI. Es el enemigo a batir, porque representa un desmentido viviente a la presunta falta de inteligencia y humanidad que achacan a los católicos.

En esta última campaña -cuidadosamente preparada- han recurrido a una acusación que tiene ciertas bases reales y se presenta cargada de morbo. Aunque la temática dista mucho de ser nueva. La secreta actividad sexual de sacerdotes y religiosos es un tópico frecuentado por la novela anticlerical decimonónica, con resultados ocasionalmente tan brillantes como La Regenta de Clarín. El aditamento actual hace que la agresión apunte a algo todavía más morboso: la homosexualidad ejercida contra menores.

Con ello empiezan las paradojas. Porque la liberación sexual y la ideología de género es el tema central de los supuestos progresistas españoles, que han renunciado a las reivindicaciones sociales y a la vanguardia cultural. Lo suyo es, ahora, la promoción de la homosexualidad, el desprecio a la familia y el adoctrinamiento de adolescentes y niños en la práctica temprana del sexo, con especial énfasis en sus variantes menos naturales. Lo que -según pretenden- les desmarca de una inquietante cercanía con lo que ahora denuncian, es la supuesta libertad de aquellos a quienes incitan a ejercitarse en modalidades sexuales consideradas por muchos como escasamente éticas.

Pero surge inmediatamente la pregunta: ¿acaso son realmente libres los niños y niñas, desde los 11 años, a quienes se somete a “talleres de masturbación”, “exploración del clítoris” y otras experiencias que da hasta vergüenza nombrar? Y esto no es algo episódico o accidental. En algunas comunidades autónomas el erotismo sistemático se considera un capítulo obligado de la Educación para la Ciudadanía, al menos en los centros oficiales.

ALEJANDRO LLANO
LA GACETA
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Non praevalebunt




En este artículo, Juan Manuel de Prada recuerda que la misión de la Iglesia no depende de la condición de «hombres sin tacha», de sus pastores.

Escribía Chesterton que Cristo «no eligió como piedra fundamental al brillante Pablo ni al místico Juan, sino a un pillastre, un fanfarrón, un cobarde y, en una palabra, un hombre. Sobre esa piedra construyó su Iglesia; y las puertas del infierno no han prevalecido sobre ella. Todos los imperios y los reinos han perecido a causa de su debilidad inherente y continua, a pesar de haber sido fundados sobre hombres fuertes y sobre hombros fuertes. Sólo la Iglesia cristiana histórica fue fundada sobre un hombre débil, y por esa razón es indestructible».

Parece evidente que si Cristo hubiese querido elegir a un hombre sin tacha habría podido hacerlo; aunque, en honor a la verdad, ninguno de sus apóstoles puede considerarse un «hombre sin tacha»: el «místico Juan», por ejemplo, pecaba de vanidad, como demuestra el hecho de que solicitara sin rubor sentarse a la vera de Cristo en el cielo; y al «brillante Pablo» lo afeaba cierto apego a los títulos mundanos, pues en su seguimiento de Jesús no renunció a la ciudadanía romana. Y de ese apego que, en estricto sentido, contrariaba el designio de Cristo, que ordenaba «dejarlo todo», surgió un gran bien para la Iglesia, que fue la predicación a los gentiles.

La Iglesia, en efecto, ha contado desde el instante mismo de su fundación con la debilidad de los hombres; y la acción de la gracia ha inspirado a esos hombres débiles, aun cuando seguían aferrados a su debilidad, en misiones que han deparado un enorme bien a la Iglesia.

Quizá el caso más evidente sea el de Alejandro VI, a quien siempre se ha considerado el prototipo de Papa corrompido, entregado a debilidades escandalosas que la literatura anticatólica ha divulgado hasta el hartazgo. Pero Alejandro VI fue el muñidor del Tratado de Tordesillas, que encomendó la evangelización del Nuevo Mundo a España y Portugal, quizá la empresa más gloriosa acometida por la Cristiandad. Parece evidente que Alejandro VI no era un «hombre sin tacha»; pero, con sus tachas a cuestas, la acción de la gracia actuó a través de él, convirtiéndolo en instrumento magnífico del designio divino.

Juan Manuel de Prada
ABC
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lunes, 5 de abril de 2010

RETIRO ESPIRITUAL

Como todos los años, me voy esta tarde a hacer mi curso de retiro. Os tendré presente en mis oraciones. El domingo próximo volvemos a vernos

LA BASE DE LA FE



Reproduzco una demostración –sucinta y clara– de la Resurrección de Jesucristo desde los libros canónicos del Nuevo Testamento.

El amanecer del tercer día después de la muerte de Jesús lo fue también de un día nuevo que ha de ir creciendo en claridad a través de los siglos hasta hallar su plenitud en el día eterno. Cristo resucita no sólo para jamás volver a morir, sino para hacer vivir a sus fieles una vida nueva, dulcificarles la muerte, garantizarles después la inmortalidad bienaventurada.

El es el Primogénito de los muertos, el primero en ser engendrado a vida inmortal por un sepulcro que ha llegado a ser inútil. Los dolores de la muerte, especialmente horribles en Almudi.org - Jesús, se han convertido en dolores de parto a la vida eterna para él y para nosotros, que ahora ya podemos y debemos creer en él a ojos cerrados.

Porque Cristo, resucitado, no sólo se ha librado de la muerte corporal sino también de la muerte moral, del fracaso irremediable de su misión. Un Cristo corrompido en el sepulcro, cuyo cadáver hubiese podido ser mostrado en cualquier instante, ya no sería el camino, la verdad y la vida, ya no sería la luz del mundo, la garantía de la inmortalidad para los que creyesen en él, para cuantos comiesen su carne. ¿Cómo comer la carne de un muerto? ¿Y qué es posible encontrar en ella sino la muerte?

Él mismo lo había hecho depender todo de su resurrección. «Esta generación adúltera, había dicho a los judíos pide una señal y no le será dada otra señal que la del Profeta Jonás; pues así como Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra» (Mt 12,39-40).

Audacia verdaderamente divina la de un hombre que se atribuye una misión altísima y para probarla se compromete a resucitar después de su muerte. Desde aquel momento, desde la adquisición de este enorme compromiso, reforzado por otras predicciones de su resurrección, que constituyen casi sin excepción el punto final de los anuncios de la pasión, su prestigio no sólo de Mesías, de Profeta, sino incluso de hombre, dependía del cumplimiento de esta predicción única. Una muerte definitiva de Jesús habría sido la muerte de toda su dignidad y de toda su obra.

ARVO.NET
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sábado, 3 de abril de 2010

EL QUE QUIERA AMOR CELESTE...


Muchos matrimonios confían su felicidad a la sensiblería y olvidan que sólo se consigue trabajando a conciencia. Por eso, cuando los problemas aparecen suponen que el amor se ha ido. Para evitar la deserción, marido y mujer deben aprender a identificar la raíz de sus conflictos. Un experto, el Dr. Aquilino Polaino-Lorente, explica los 13 ámbitos más propensos para la beligerancia conyugal y nos recuerda que el amor cuesta.

Si una pareja dice que en su relación nunca ha habido conflictos, es evidente que no dice la verdad o que ambos viven de la simulación recíproca, pues se trata de una relación enormemente delicada y complicada en la que necesariamente surgirán problemas y puntos de desacuerdo.

Al buscar la unidad entre hombre y mujer —a partir de su multiplicidad y diversidad— es lógico que surjan conflictos. El matrimonio es una unión de personas con vocación de realizar una comunión interpersonal, sin que su identidad se confunda. La vivencia de cada uno debe ser comunicada al otro, de manera que se transforme en convivencia. Pero se parte de la diversidad, y eso implica ciertas dificultades.

Aunque todo sea distinto —afectividad, inteligencia, motricidad, morfología, anatomía, fisiología, personalidad…—, ambos están diseñados, desde la gestación, para completarse, no para oponerse, ni competir, ni guerrear, ni destrozarse.

Los filósofos de hace muchos siglos expresaban esta situación con el término unitas multiplex : hacer la unidad de la multiplicidad. Hombre y mujer se oponen, pero la oposición los hace coincidir.

A estas diferencias hay que agregar otra dificultad: la vida matrimonial cambia. Es lo que se conoce como ciclo vital de la familia. Unos recién casados no se comportan igual que unos esposos que acaban de tener a su primer hijo. Ya no es: «yo para ti, tú para mí, sin nadie», sino «yo para ti, yo para el tercero, tú para mí, tú para el tercero, y el tercero contra los dos». Donde antes había cónyuges —mujer y varón—, ahora hay padres.

Tampoco es lo mismo la vida familiar con un hijo que con tres; ni el estilo educativo de una familia en una ciudad que en otra; ni convivir con un hijo enfermo que con todos sanos; ni mucho menos una familia en la que hay hijos adolescentes…

Luego llegará el momento en que los padres estén solos. Cuando esto suceda, habrán pasado muchas cosas, se habrán conocido más entre ellos y habrán pasado juntos por muchos conflictos.

¿CONFLICTOS LETALES?

Generalmente los conflictos se generan por tonterías. A veces al contrario, por fundamentos muy serios. En otras ocasiones por la rutina o porque no se conoce cada uno a sí mismo ni se conocen recíprocamente. El matrimonio es un contrato, pero sin ninguna seguridad, y menos en los tiempos que corren. Nadie puede dormirse en sus laureles y dejar de luchar: «¡Ah! Ya tengo mi contrato, venga la buena vida». Ambos deben conquistarse mutuamente, cada día, sin olvidar la propia condición humana y que, por eso, siempre habrá problemas.

Pero ni las crisis ni los conflictos son malos. Son naturales; se han dado, se dan y se darán toda la vida. Ahora bien, hay conflictos que hacen crecer al matrimonio y otros que son letales y sirven para su defunción. Conviene distinguir unos de otros.

Aquilino Polaino-Lorente
ARVO
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viernes, 2 de abril de 2010

Einstein y la existencia de Dios

Muchos comentan que Albert Einstein fue más bien lo que se suele llamar «un ateo». Se dice que no creía en la existencia de un Dios personal. Pero hay testimonios contrarios. Es más, Albert quiso dejar muy clara su posición respecto a su fe: «La generalizada opinión, según la cual yo sería un ateo, se funda en un gran error. Quien lo deduce de mis teorías científicas, no las ha comprendido. No sólo me ha interpretado mal sino que me hace un mal servicio si él divulga informaciones erróneas a propósito de mi actitud para con la religión. Yo creo en un Dios personal y puedo decir, con plena conciencia, que: en mi vida, jamás me he suscrito a una concepción atea». Albert Einstein en Deutsches Pfarrblatt, Bundes-Blatt der Deutschen Pfarrvereine,1959, 11).

Pocos son, en todo caso, los que conocen la evolución religiosa del físico más importante del siglo XX. Randall Sullivan en su libro "The Miracle Detective" (New York, 2004, pp.432-433) relata una conversación que tuvo con Benedict Groeschel, monje neoyorquino experto en teología mística y autor de "Still, small voice" (Ignatius Press, 1993). Cuenta Sullivan que Groeschel le comentó que había leido mucho sobre Einstein y que aunque el gran físico quizá se había opuesto a la idea de un Dios personal cuando era joven, en su madurez se había convertido [según Groeschel] en una persona bastante religiosa. En concreto dice: «Estaba fascinado por el misterio del Santísimo Sacramento».

La ciencia y los años no apartan de Dios, al contrario, normalmente, la búsqueda honrada de la verdad, aunque sea de un segmento mínimo de las cosas, conduce casi necesariamente –salvada la libertad de la persona- al descubrimiento de la Verdad primera, que, como es lógico, siendo origen de personas, ha de ser eminentemente personal. La Fe y la Ciencia, por más que quienes ignoren éste o aquél saber no se hayan dado cuenta todavía, lejos de oponerse, se ayudan una a la otra y se complementan en el progreso del conocimiento global.

Einstein, el más eminente físico después de Newton, buscaba la fórmula en la que se pudiera encerrar la textura de cualquier porción pequeña o grande de materia. Pero no pensaba encontrar en ella el Origen absoluto, ni que la materia fuera el todo de la realidad: había un Dios que «no jugaba a los dados». No importa que la metáfora de los dados, haya sido superada o no por nuevos descubrimientos. Lo esencial es que hay Dios que juega, en el sentido profundo de la palabra: Dios que hace posible el orden del universo. Incluso si hubiera que admitir el azar, Dios sería el que hace posible que del azar, surja el orden. No es de extrañar que un Eistein, con el paso del tiempo, cuanto más enigmas desentrañaba, más se acercase al reconocimiento de la existencia de un misterio, en el sentido teológico del término, que jamás podrá encerrarse en una fórmula, ni siquiera en un solo nombre, una Inteligencia infinitamente más poderosa que la suya, no sólo capaz de entender, sino de crear la maravilla del Universo.

Antonio Orozco
ARVO

Diez mitos sobre la pedofilia de los sacerdotes


Ante la ola actual de confusión sobre este tema os invito a confrontar lo que "se dice" con los datos, mediante este artículo de Deal Hudson

Mito 1: Es más probable que sacerdotes católicos, en comparación con otros grupos de hombres, sean pedófilos

Esto es simplemente falso. No existe evidencia alguna de que los sacerdotes estén más inclinados a abusar de los niños que otros grupos de hombres. El uso y abuso de los niños como objeto de gratificación sexual por parte de los adultos es epidémico en todas las clases sociales, profesiones, religiones y grupos étnicos alrededor del mundo, según lo demuestran claramente las estadísticas acerca de la pornografía, el incesto y la prostitución infantil. La pedofilia (el abuso sexual de niños preadolescentes) entre los sacerdotes es extremamente rara, pues afecta solamente al 0.3% del clero. Esta cifra, citada en el libro Pedophiilia and Piresthood (Pedofilia y Sacerdocio), escrito por el estudioso no-católico Philip Jenkins, está tomada del estudio más amplio que existe hoy día sobre este tema. Concluye que solamente uno de entre 2,252 sacerdotes que formaron parte del estudio a lo largo de un período de más de 30 años, se ha visto afectado por la pedofilia. En los escándalos recientes de Boston, solamente 4 de entre más de los 80 sacerdotes etiquetados por los medios de comunicación como "pedófilos" son en realidad culpables de abusar de niños pequeños.

La pedofilia es un tipo particular de desorden sexual compulsivo en el cual un adulto (hombre o mujer) abusa de niños preadolescentes. La gran mayoría de los escándalos sexuales del clero que están saliendo a la luz ahora no entran propiamente en la categoría de pedofilia. Más bien, se deben calificar como efebofilia o atracción homosexual hacia adolescentes. Aunque el número total de sacerdotes que cometen abuso sexual es mucho más alto que el de los que son culpables de pedofilia, la cifra total queda aún por debajo del 2% que es semejante al porcentaje que se da entre hombres casados (Jenkins, Pedophilia and Priests).

Con ocasión de la crisis actual en la Iglesia, otros grupos religiosos e instituciones no religiosas han admitido tener problemas semejantes tanto de pedofilia como de efebofilia entre las filas de su clero o personal. No hay evidencia de que la pedofilia sea más común entre el clero católico, que entre los Ministros protestantes, los líderes Judíos, los médicos, o miembros de cualquier otra institución en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los niños.

Deal Hudson, CRISIS Magazine
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