Una persona que decide acabar con su vida −por el suicidio o por la eutanasia− claudica de su capacidad de encontrar el sentido de su vida; quizá el problema que tiene esa persona es que nunca supo cuál era el fin de su vida.
Hay temas graves de los que se trata con bastante frecuencia en la prensa, como es la eutanasia, a menudo de modo superficial. Cuando se plantea como meta política de un partido, con más razón tenemos la impresión de que nadie quiere esclarecer debidamente de qué se trata.
















