Escribe Enrique Rojas: El ser humano es una realidad compuesta de cuerpo, alma y psicología. Y es fundamental conseguir una buena articulación entre estos tres principios que se ospedan en su interior.
Soy un gran aficionado a la música clásica. Beethoven,
Mozart, Brahms, Tchaikosky, Falla, Granados… Cuando asisto en directo a un buen
concierto me impresiona ver a los profesores, cada uno tocando un instrumento
concreto y asoman el piano, el violín, el violonchelo, la trompa, el clarinete…
Extrapolando esto al terreno de la personalidad, estos instrumentos son la
percepción, memoria, pensamiento, inteligencia, conciencia, afectividad, etc. Y
el director de la orquesta es la persona que consigue aunar todo eso para dar
lugar a una sinfonía: la conducta. La personalidad es el sello propio de cada
uno.


















