En la vida nos encontramos con dificultades que nos provocan sufrimiento. No en vano, los expertos lo definen como la causa más común del suicidio. Cuando toma el control de nuestra mente como un “tsunami” emocional, arrasa con cualquier vestigio de alegría y bienestar. Sin embargo, también nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre nosotros mismos, pues nos conecta con nuestra más profunda vulnerabilidad.
El sufrimiento es una reacción psicológica, una interpretación negativa del dolor, que nos limita y nos lleva a quejarnos, lamentarnos y victimizarnos. Así, mientras el dolor es inevitable, el sufrimiento es algo que depende de la forma en la que reaccionamos ante el dolor.


















