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jueves, 26 de marzo de 2020

Palabras verdaderas

La Sagrada Biblia es un libro absolutamente singular, ya que las verdades que en ella se revelan han sido escritas por inspiración del Espíritu Santo. Ningún otro libro, por excelente que sea, goza de esta cualidad única: tener como autor al mismo Dios.
El lenguaje humano es signo a la vez de nuestra pobreza y de nuestra riqueza. De nuestra pobreza porque de ordinario las palabras se quedan cortas para expresar lo que un hombre lleva en su inteligencia y en su corazón. 

viernes, 21 de febrero de 2020

Revelación por etapas

Cuando hay que manifestar una verdad difícil de entender y que compromete vitalmente a quien la conoce, parece prudente ir poco a poco, por etapas.
Es lo que ha hecho Dios con la humanidad, desde los inicios de nuestra historia: “Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio” (Conc. Vaticano II, Const. Dei Verbum, n. 3).
Esta Revelación no se interrumpió por el pecado de Adán y Eva: Dios alimentó su esperanza con la promesa de la Redención y cuidó de los hombres procurando su salvación. La Alianza con Noé, después del diluvio, implica una alianza con todos los hombres, agrupados “según sus países, cada uno según su lengua, y según sus clanes” (Génesis 10, 5; cf. 10, 20-31). La humanidad no logra la concordia y unión por sí misma, sino que desemboca en la dispersión de Babel (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 55-58).

martes, 28 de octubre de 2014

El gozo de la fecundidad

   
En el fondo de las edades resuena sin cesar el llamamiento de Dios: «¡Creced y multiplicaos!», y la criatura va llenando la tierra. Como dice un buen amigo teólogo: “Dios, al llamar da la forma de responder”. 

   Tal es el sentido de la bendición que, después de haber invadido la tierra, las plantas y los animales, da al hombre y a la mujer el encargo de «crear» seres a su propia imagen. Gozo de la fecundidad que se expresa por Eva, la madre de los vivientes, en el momento de su primer parto: «He obtenido un hijo de Yahveh» Gen 4,1. 

   El libro del Génesis es la historia de las generaciones del hombre: genealogías, anécdotas, nacimientos deseados, difíciles, imposibles, proyectos de matrimonio, una verdadera carrera en la procreación. Es como una sinfonía desarrollando el acorde fundamental fijado por el Señor al alborear de los tiempos…