Una patología grave, que tiene mucho que ver con la dinámica de la toxicodependencia y el alcoholismo.
Jubilados cerrados en sus abrigos parcheados, la bolsa de la compra apoyada rápidamente en el suelo, totalmente atrapados por las luces y los colores de las máquinas tragaperras de un bar anónimo y gris. Viudas sentadas en un taburete de una ruidosa sala de juegos, el filtro del cigarro que se apaga lentamente y la mirada perdida delante de un vídeo poker. Los hay que prefieren estar en la soledad de la propia casa, lejos de la mirada que juzga, para jugar al azar online en otro casino virtual, que promete ganancias fáciles e inmediatas. No es la trama sombría de una película de cine negro, sino lamentablemente la triste y desoladora realidad, cada vez más frecuente en todos los países.
