Una de las asignaturas pendientes para lograr la madurez personal que nos conduzca a olvidarnos un poco de nosotros mismos y centrarnos en los demás es la educación de los sentimientos, de la que ya he hablado en alguna ocasión
En el último post, a propósito del transhumanismo, advertía de la gran tentación que amenaza al ser humano cuando se encuentra con un poder que no está preparado para gestionar y utiliza solo en su propio beneficio.



