Una buena virtud que se hace notar entre otras muchas es la de ser gentes de fiar, ser personas en las que se puede confiar, que inspiran confianza y responden bien cuando se deposita en ellas. Decir de una persona que es fiable es un gran elogio.
Y son de fiar las personas a las que se puede acudir cuando estamos apurados, tenemos problemas, necesitamos ayuda o queremos desahogarnos. Y estamos seguros de haber acertado cuando acogen, escuchan, nos dicen la verdad, responden, actúan en favor nuestro.
