Quizá no parezca oportuno recordar tanto que el Partido Popular ha incumplido su compromiso electoral a favor de la vida, que implica retirar la anterior ley del aborto, implantada con rodillo y sin consenso durante el Gobierno de Zapatero. Quizá perjudique seriamente a los populares en las elecciones generales de otoño, o incluso en las municipales, aunque son otra cosa.
Quizá salgamos todos perjudicados al permitir que otras formaciones más distantes aún del humanismo cristiano, o simplemente del humanismo: quienes defienden directamente el aborto como un derecho o la eutanasia; la asfixia de la escuela de iniciativa social para implantar de hecho la escuela pública única; el matrimonio y la adopción con personas del mismo sexo, el colectivismo, etcétera. Quizá todos ellos lleguen a gobernar arrejuntados contra el Partido Popular y nos hagan la vida más imposible. Y quizá por eso habrá que repensar mucho las cosas. Y sin embargo se comprende el enfado con el Gobierno de Rajoy por haber renunciado a los principios que le daban identidad.
