La imagen de un espacio público imperturbable, donde personas con distintas visiones del mundo intercambian pareceres de forma educada y serena, refleja más un ideal que una realidad en la política contemporánea. Pero que la armonía social sea difícil de alcanzar no significa que estemos condenados a la crispación permanente. Varias iniciativas en Estados Unidos promueven el respeto al adversario como una exigencia para rebajar los niveles de conflicto en la vida social.
