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jueves, 28 de mayo de 2020

Evangelizar con la agilidad del Espíritu

El Evangelio del Domingo de Pentecostés (Jn 20,19-23): El Espíritu Santo viene para hacernos capaces de vencer nuestros miedos y recorrer precisamente las calles de este mundo nuestro del 2020, «hasta los confines de la tierra».
El Evangelio de Juan cuenta que «estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús» (Jn 20,19). Los discípulos después de la resurrección del Señor están llenos de inquietud e incertidumbre, y aquí hay cierta semejanza con el estado de ánimo que estamos viviendo todos en esta fase de la pandemia. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Los vaticanistas olvidan que el Espíritu Santo gobierna la Iglesia

No oculto mi cansancio ante la reiteración de algunos responsables informativos sobre asuntos suficientemente conocidos y explicados. Así, ante la última entrevista concedida por el papa Francisco a un corresponsal extranjero. 

Vi un resumen larguísimo de la transcripción, pero lo dejé enseguida: me daba pena que hicieran al papa preguntas contestadas hasta la saciedad.

Pensé que por ahí no va el Espíritu Santo, que es novedad, originalidad, no rutina ni acostumbramiento. Y caí en la cuenta de que el próximo domingo es ya Pentecostés: volví a un documento clásico, la encíclica Dominum et Vivificantem, todo un tratado de Pneumatología.

lunes, 9 de junio de 2014

Pentecostés: un momento estelar desconocido

Pentecostés: un momento estelar desconocido
   Un pequeño grupo de hombres y de mujeres reciben al Espíritu Santo, Dios con nosotros, y cambian ellos y se lanzan a cambiar el mundo
   Entre los “Momentos estelares de la humanidad” −título algo pretencioso, ciertamente− recogidos por Stefan Zweig en su libro, no aparece ni mencionado siquiera. Tampoco he visto que los historiadores de Roma le hayan prestado mayor atención. Ni siquiera  Spengler, Toynbee, y otros conocidos pensadores de la historia han parado en este acontecimiento su atención.
   Y es lógico. ¿Qué interés puede tener una reunión de un grupo de hombres y mujeres, que apenas pasan de ser algo más de ciento diez personas, en una Jerusalén dominada por las centurias romanas? Y, sin embargo, Pentecostés es el acontecimiento que más huella ha dejado, y seguirá dejando, en la historia de los hombres sobre la tierra.
¿Por qué?
Ante la persona de Cristo, Dios y hombre verdadero, más de uno ha intentado hacerse con la figura humana y olvidar la divina; han pretendido adaptarlo a la cultura reinante en una época. Se ha hablado del Cristo histórico y del Cristo de la Fe, queriendo separar uno del otro, estudiarlos también por separado, y en definitiva vaciar de sentido al Jesucristo real, Dios y hombre verdadero.
Con Pentecostés no se pueden hacer estos malabarismos de interpretaciones: se acepta o no se acepta. Si se acepta, se comienza a entender la realidad de la Iglesia, la realidad de la primera evangelización, la realidad de la presencia de la Iglesia en todo el mundo.

domingo, 19 de mayo de 2013

Llevar a todos el fuego y la alegría de Cristo

  
   “Será una demostración de la vitalidad de la Iglesia, que, movida por el Espíritu Santo, no deja nunca de suscitar formas y lenguajes nuevos para llegar a cada hombre y cada mujer, para llevar el fuego y la alegría de Cristo a todos los corazones”

      Con motivo de la Jornada de los Movimientos Eclesiales, Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei ha publicado un artículo en el periódico Avvenire. Son "una demostración de la vitalidad de la Iglesia", dice.

     También este año la solemnidad de Pentecostés se celebra en el mes de mayo, que es el mes de la Virgen. María nos enseña a acoger a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Como nos ha recordado en la última audiencia general el Papa Francisco, tenemos que mirar a María y «revivir su sí, su total disponibilidad para recibir al Hijo de Dios en su vida, que desde ese momento la transformó». 

jueves, 16 de mayo de 2013

La gracia de la memoria



En los días previos a la fiesta de Pentecostés el papa Francisco está hablando sobre el Espíritu Santo; de las Tres Personas de la Santísima Trinidad la más desconocida para los cristianos 

      El Papa explicó durante la Misa en la capilla de Casa Santa Marta que el Espíritu Santo nos recuerda las cosas de Dios, la memoria de las propias miserias y de las gracias recibidas. 

 El Espíritu Santo es el que permite al cristiano de tener “memoria” de la historia y de los dones recibidos por Dios. Sin esta gracia, se corre el riesgo de caer en la idolatría. Lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la Misa presidida la mañana de este lunes en la Casa de Santa Marta. 

lunes, 28 de mayo de 2012

La acción del Espíritu Santo en nuestra oración

La acción del Espíritu Santo en nuestra oración

Benedicto XVI extrae tres consecuencias, de la acción del Espíritu Santo en nuestra oración, para la vida cristiana

      Con frecuencia querríamos orar y no sabemos cómo. Imaginamos que debe ser algo difícil, que Dios no nos oye, que quizá no vale la pena. Y sin embargo, nada hay que “valga más la pena” que la oración. Su valor poco tiene que ver (¡gracias a Dios¡), con nuestras ganas; sino con el amor, que está básicamente en los hechos. Alguien dijo que la verdadera “estatua de la libertad” se alza sobre una banqueta que tiene tres apoyos: el hombre, el mundo y Dios. Y todo esto quiere decir oración. 

      Después de sus catequesis sobre la oración en los Hechos de los Apóstoles, Benedicto XVI ha comenzado, en su audiencia general del 16 de mayo, a hablar de la oración según las cartas de San Pablo. Y lo primero que subraya, evocando las frecuentes alusiones del Apóstol a la oración en las introducciones y despedidas de sus epístolas, es que «la oración involucra y penetra todas las situaciones de la vida, sean aquellas personales, sean aquellas de la comunidad a la que se dirige».