Escribe Domenech Melé: El trabajo en la empresa ocupa un lugar muy importante en la vida de muchas personas, tanto en tiempo dedicado como en aspectos existenciales. Este trabajo puede llenar gran parte de la mente de quienes participan de sus actividades –a veces también fuera del horario laboral–; puede generar también estados de ánimo en uno u otro sentido; afecta a la familia, tanto en términos económicos como en aportación personal; es fuente continua de relaciones con otras personas –compañeros, clientes, jefes–; y, lo que es más importante, el trabajo en la empresa afecta a las relaciones con Dios.