Escribe Joseph Pearce: La felicidad no se encuentra cediendo a nuestros apetitos más bajos, sino aceptando el propio sacrificio de la vida y del amor.
Es muy cierto eso que se dice de que el camino más fácil conduce al infierno. El tópico es particularmente relevante en nuestra actual cultura hedonista, porque el hedonismo es el camino más fácil. Es la creencia en que debemos hacer lo que nos haga sentirnos bien en este momento. Dicha creencia es contraria a la insistencia cristiana en la necesidad del sacrificio.
El hedonismo odia la cruz. Odia que se hable de pecado, al que ha borrado de su vocabulario. Desprecia que se hable de la virtud, porque cree que la prudencia, la templanza y el deber han sido superadas por la “libertad”, definida como el “derecho” a hacer lo que queramos con nuestra vida.



