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martes, 24 de mayo de 2022

Crisis existencial, más allá del sufrimiento


Las crisis existenciales también son oportunidades para conectar con lo más profundo de nosotros y realizar una metamorfosis para encontrar nuestro rumbo.

Hay momentos en la vida en la que nos sentimos agobiados, momentos en los que puede aparecer la tentación de ponernos trascendentes, como: ¿para qué estoy aquí?, ¿cuál es mi propósito?, ¿hago lo correcto?, ¿qué hay después de la muerte? Cada persona se preguntará por diferentes asuntos. Sin embargo, todos podemos pasar en algún momento de nuestras vidas por una crisis existencial.

lunes, 22 de junio de 2020

Quarter Life Crisis: la ‘crisis de la edad mediana’ llega a los 25 años

Todos tenemos sueños, sobre todo de niños, pero cuando de improviso te sientes adulto, adviertes que no es tan fácil como parecía…
"Hemos crecido con el mito de un trabajo estable, la carrera, el éxito; por eso nos sentimos habitualmente pobres e inadecuados. Huimos porque no nos han dado las armas adecuadas para resistir, y cuando descubrimos que nuestro equipo de fútbol no corresponde a nuestro entusiasmo, que nuestro banco amigo se acuerda de nosotros sólo cuando tenemos números rojos, el trabajo de nuestra vida quiere nuestra vida entera... 
¡nos sentimos derrotados! Nos habría bastado poca cosa, por ejemplo, tener sueños verdaderamente nuestros, nacidos de nuestras ambiciones y no en la sala de reuniones de una multinacional. Debemos aprender a cerrar los puños, como recién nacidos, para dominar de veras nuestra vida..."

lunes, 27 de mayo de 2019

Madurez

Escribe Francisco Sánchez: Una pregunta que resume muy bien una percepción que me ha acompañado casi toda la existencia. Supongo que no solo a mí, y por eso lo menciono.
El sábado pasado me asustó la foto de una chica que se dirigía a sus compañeros de licenciatura en Comunicación en la Universidad de Navarra. Lo que me asustó en realidad fue leer su nombre. Concretamente, sus apellidos. Porque, en mi cabeza, hacía… ¡nada! que había dado clase a sus padres. No podía creerlo. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Rehacer la vida

Nuestra vida es nuestra biografía, nuestro entorno, nuestros amigos, nuestros padres y hermanos, nuestra mujer (o marido) y nuestros hijos…, y eso es exactamente lo que hay que rehacer…
Podría parecer este un artículo para tranquilizar a los padres, que bastante trabajo tenemos para educar a nuestros hijos. Ya dije en una entrada anterior (¿Se equivocó Dios?) que, si al mismo Creador la criatura le salió respondona, no vamos a ser menos los padres mortales.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Madurez juvenil

Ha llegado a mis manos la historia de una joven que, sin quererlo, describe su madurez, sus deseos de crecer, de vivir para los demás.
Parecen dos términos contrapuestos, incompatibles. ¿Hay algo más inmaduro que la juventud? Se nos antoja casi inevitable. En nuestra sociedad hedonista la tendencia es el egoísmo de tener para mí. 
Y, claro, entre los jóvenes parece más notorio. Sin embargo, mi experiencia de trato con jóvenes universitarios me ha llenado de alegría en tantas ocasiones, porque he conocido muchos chicos y chicas −quizá más ellas− de un fondo que para sí quisieran algunos adultos.

lunes, 2 de abril de 2018

La importancia de las derrotas

Escribe el Dr. Enrique Rojas: «La derrota es lo que te hace crecer como persona, si sabes aprender las lecciones que te da. La derrota enseña lo que el éxito oculta. Es la lucidez del perdedor, la nitidez de captar lo que la vida nos da cuando pasa delante de nosotros». 

 La vida es la gran maestra. Enseña más que muchos libros. Vivimos en una sociedad en la que todo va demasiado deprisa. Mucha gente corriendo, de aquí para allá, sabemos que lo importante es avanzar rápidamente, pero a menudo no sabemos exactamente hacia dónde. Lo que la gente llama éxito, no es otra cosa que un cierto triunfo que tiene un cierto reconocimiento social y, muchas veces, uno se pregunta qué precio ha habido que pagar para alcanzar esa circunstancia. 

jueves, 29 de marzo de 2018

El sentido de tu vida

Escribe José Iribas: Hoy quiero charlar contigo sobre el sentido de tu vida, incluso, del de tu día; y, naturalmente, del de la vida de cualquier otra persona; del de la mía, sin ir más lejos.
Uno de los libros cuya lectura me marcó en su día es El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Esta pequeña gran joya fue escrita por su autor tras sobrevivir, desde 1942 hasta 1945, en varios campos de concentración nazis; entre ellos Auschwitz y Dachao.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El riesgo del autoengaño: huir de la realidad

Escribe Alfonso Aguiló: Acoger la verdad lleva al hombre a su desarrollo más pleno. Cuentan sus biógrafos que, hasta su suicidio bajo la cancillería de Berlín el 30 de abril de 1945, Adolf Hitler fue sufriendo un paulatino proceso de huida de la realidad, una necesidad constante de autoengañarse y de recibir noticias favorables. Sobre todo a partir de la entrada de Estados Unidos en la guerra, Hitler fue entrando cada vez más en un mundo de ficción creado por sí mismo.

Es indudable que poseía una portentosa inteligencia, pero prefirió engañarse, y su engaño le llevó a huir de la realidad de una manera sorprendente. De hecho, a mediados de aquel mes de abril de 1945, cuando los tanques del mariscal soviético Zhukovestaban ya a pocos kilómetros de la puerta de Brandenburgo, Hitler repetía a gritos ante su Estado Mayor, dentro de su refugio subterráneo, que los rusos sufrirían una sangrienta derrota ante las puertas de Berlín.

lunes, 29 de enero de 2018

Apatía juvenil

Una parálisis del deseo causada por la ilimitada disponibilidad de todo lo deseable.
Si se preguntara entre profesionales de la educación qué rasgo diferencia a sus alumnos de los que tuvieron hace veinte o treinta años, es posible que una de las respuestas −o, tal vez, la más unánime− fuera la apatía. Obviamente, surgirían otros muchos aspectos, y tal vez alguno tan relevante, pero seguramente sobresaldría esa extraña y desinteresada pasividad que hace languidecer a tantos jóvenes.
Son, sin duda, la generación de españoles que disfruta del sistema educativo mejor dotado de nuestra historia, y tienen innumerables y buenas opciones formativas por las que planear su formación y sortear las dificultades que ciertamente saldrán a su paso, pero que no serán mayores ni más dramáticas que las de generaciones anteriores. También disfrutan de la mayor libertad personal que las transformaciones culturales y sociales no han dejado de ensanchar, y que han suprimido todos los límites para las más precoces prácticas sexuales, sociales, culturales.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Aprendamos a priorizar: ¿urgente o importante?

Estos días nos ofrecen una buena ocasión para hacer balance anual, también para que, a la vista del mismo, nos detengamos a reflexionar sobre nuestras prioridades vitales.
La vida corre que vuela. Ya estamos llegando a fin de año… y al comienzo de otro.
Precisamente por eso, quiero regalarte un post práctico, sencillo. De cara a 2018. Útil para ti y para quienes te rodean; trabajen o estudien…
Solemos decir eso de “año nuevo, vida nueva”.

« Un buen momento

Estos días nos ofrecen una buena ocasión para hacer balance anual.
También para que, a la vista del mismo, nos detengamos a reflexionar sobre nuestras prioridades vitales.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Gente corriendo

Muchos tenemos que reconocer que la gestión del tiempo es una asignatura pendiente, no vaya a ser que con tanta eficacia y tanta aceleración acabemos dando mucho fruto, pero ninguno maduro.
Ricardo Yepes, filósofo y profesor de Antropología, que falleció prematuramente hace dos décadas, deslizó en una de sus obras una sencilla y feliz frase que es toda una definición del que podríamos denominar ‘homo civitatis’. Afirma apodícticamente: “la gente corriente es gente corriendo”.

jueves, 22 de junio de 2017

Ansiedad negativa y positiva

Escribe Enrique Rojas: LA ansiedad es una de las emociones más frecuentes. Consiste en un estado de ánimo de inquietud, desasosiego, temores difusos, indefinidos, llenos de incertidumbres mal dibujadas, que ofrecen tres tipos de síntomas que se entremezclan: 1) físicos: taquicardia, palpitaciones, sudoración, pellizco gástrico, dificultad respiratoria, temblores en la manos, dificultad para tragar, boca seca, tics nerviosos, opresión precordial, etc. ; 2) psicológicos: nerviosismo interior, temores dispersos y abstractos, inseguridad, amenazas kafkianas que se viven como anticipación de lo peor o estar en guardia o al acecho o distorsionar la percepción de la realidad viéndolo todo como incierto y seriamente preocupante; 3) cognitivos o mentales: pensamientos preocupantes y obsesivos, dificultades de concentración, tendencia exagerada a la duda, errores en el procesamiento de la información que llega a la mente, pensamientos absolutistas o radicales, etc.

lunes, 5 de junio de 2017

¿Una sociedad adolescente?

En la novela de Philip Roth, “La mancha humana”, la vida del decano Coleman Silk se viene abajo tras preguntar un día por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia real o se han desvanecido como humo negro?”, pregunta en el aula. 

Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en las palabras de Silk, pues jamás había visto al estudiante, el profesor es acusado de racista, cesado como decano y despedido. En poco tiempo se encuentra rechazado por la comunidad universitaria y rehuido por sus amigos y conocidos.

martes, 23 de mayo de 2017

‘La presión del grupo y el deseo de ser aceptado’



Escribe Alfonso Aguiló: El ansia por ser aceptado puede llegar a desestabilizarnos; por eso, reflexionar sobre los sentimientos de pertenencia es sumamente interesante.
Jill es la primera novela del escritor británico Philip Larkin, escrita entre 1943 y 1944, cuando tenía solo veintiún años y era un inadaptado estudiante de St John’s College, en Oxford. Tiempo después, en 1946, consiguió que se publicara.
La novela es como un autorretrato de esos primeros tiempos que el autor pasó como estudiante de literatura inglesa durante los años de la Segunda Guerra Mundial. El protagonista se llama John Kemp y es un joven provinciano de familia obrera, que llega a la universidad más prestigiosa de Inglaterra y le toca compartir habitación con Christopher Warner, un londinense adinerado y aficionado al alcohol. 

jueves, 4 de mayo de 2017

¿Quién soy yo, adónde voy y con quién?

Escribe Enrique Rojas: Estas son las tres preguntas  que  todo ser humano debería plantarse al borde del camino de la vida.
El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Veo mucha gente pérdida en lo fundamental; no en cuestiones accesorias, sino en asuntos decisivos para la vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y el que quiere abarcar demasiado y tocar muchas teclas, se dispersa. Inteligencia es el arte de encontrar respuesta a los temas claves de la existencia.
¿Quién soy yo? Esa es la base. Yo vivo, resido, habito en mi personalidad. Allí tengo mi residencia. Ser una persona equilibrada, madura, bien armonizada es una tarea artesanal, que exige un esfuerzo por pulir, limar y retocar todo aquello que no es bueno ni positivo y que de alguna manera la afea. En el templo de Apolo en Grecia, había una inscripción en el frontispicio de la entrada que decía: conócete a ti mismo. Era uno de los grandes principios de la filosofía helénica. El primer centro de gravedad de la existencia consiste en alcanzar una Personalidad madura, que es una tarea audaz y decisiva, una peripecia clave y más hoy en día en que vivimos en una sociedad trepidante, de una rapidez enorme, en donde las modas del momento arrasan y lo que parece que hoy valía, mañana se ha diluido.
¿Cuáles serían los principales rasgos de alguien que está bien conjugado, con un desarrollo psicológico adecuado, asentado? Solo unas pincelas al respecto: conocerse a sí mismo, saber las aptitudes y las limitaciones; tener una buena ecuación entre corazón y cabeza; haber sido capaz de superar las heridas del pasado, con todo lo que eso significa; saber darle a las cosas que a uno le pasan, la importancia que realmente tienen; tener una buena educación de la voluntad, que es la joya de la corona de la conducta; …ser positivo, tener capacidad para descubrir más lo bueno que lo malo, de uno mismo y de nuestro entorno…
La segunda cuestión, ¿qué estoy haciendo?, tiene una respuesta concreta: mi proyecto de vida. Que consiste en un programa personal, sui generis, que debe tener cuatro grandes asuntos hospedándose en su interior y que forman una tetralogía que debe ser pastoreada con arte y oficio: amor, trabajo, cultura y amistad. Los dos principales, son amor y trabajo, vida afectiva y profesional, que llevan la voz cantante. Están abarloadas y forman un binomio inseparable. No hay felicidad sin amor y sin trabajo; no existe. El análisis de cada una de ellas está erizado de dificultades, pero es menester saberlas situar bien, de forma proporcionada. Amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. Son las dos cosas que realmente más interesan en la vida y que marcan, fijan y redondean la biografía. El amor ordena la vida. El trabajo nos sitúa y es modus vivendi.
Luego vienen las otras dos. La cultura es convertir cualquier cosa que uno hace en una pirueta inteligente. La cultura te hace libre, te pone alas, te eleva, ves la realidad con una perspectiva rica y longitudinal. La amistad es la necesidad de salir de uno mismo y encontrarse con los demás, descubrir la posibilidad de que alguien entre dentro de nosotros y viceversa, para llevar la vida mejor, buscando ayuda y siendo capaz de darla en momentos especiales. La amistad es virtud y deber; el deber es una obligación, la virtud una libertad.
Y el tercer asunto que propongo es ¿con quién? La elección afectiva es la opción fundamental. No hay otro paso en la existencia que tenga tanta importancia y repercusión. No hay otro. A quien escojo para que me acompañe, para que venga a mi lado y centre mis esfuerzos, aspiraciones, fracasos… Entiendo el amor personal como un tríptico en el que se mezclan con armonía el sentimiento, la voluntad y la inteligencia. A la larga, el amor necesita tanto de la pasión como de la voluntad y por debajo y por encima, la inteligencia se ocupa de que el amor no tenga fecha de caducidad. El amor es el príncipe de los mitos, mientras que la amistad es una cartografía del mapa personal. En el amor verdadero, en el de más calidad, el otro te ayuda a crecer como persona, saca lo mejor de ti mismo.
La segunda elección afectiva son los amigos. Los hermanos vienen impuestos por la genética, a los amigos los seleccionamos y por eso, nos retratamos en ellos, dejamos claro nuestras preferencias y eso nos delata. La amistad es la virtud de la memoria. Es magnanimidad y generosidad. La amistad verdadera es un bálsamo que cura muchas heridas y abre notorias esperanzas.
Estas tres cuestiones bien respondidas nos llevan al castillo de la felicidad. Que no es otra cosa que una vida lograda. Haberle sabido sacar a ella su máximo jugo y a la vez, estar contento con uno mismo al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente.
Tener las ideas claras, es nitidez personal, saber a qué atenerse, el mundo está cansado de seductores mentirosos.
Enrique Rojas
Catedrático de Psiquiatría
Fuente: abc.es.

lunes, 20 de marzo de 2017

Quién soy yo, a dónde voy y con quién

Escribe Enrique Rojas: Estas son las tres preguntas que todo ser humano debería plantarse al borde del camino de la vida. El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Veo mucha gente perdida en lo fundamental; no en cuestiones accesorias, sino en asuntos decisivos para la vida. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Y el que quiere abarcar demasiado y tocar muchas teclas, se dispersa. Inteligencia es el arte de encontrar respuesta a los temas claves de la existencia.

¿Quién soy yo? Esa es la base. Yo vivo, resido, habito en mi personalidad. Allí tengo mi residencia. Ser una persona equilibrada, madura, bien armonizada es una tarea artesanal, que exige un esfuerzo por pulir, limar y retocar todo aquello que no es bueno ni positivo y que de alguna manera la afea. En el templo de Apolo en Grecia había una inscripción en el frontispicio de la entrada que decía: conócete a ti mismo. 

martes, 28 de febrero de 2017

¿Qué amas cuando dices que amas?

Pueden existir, sin mala voluntad, muchas personas cuya manera de amar se fundamente, al menos en una grandísima proporción, en el reflejo de lo que el otro provoca en la propia subjetividad.
Con chicos jóvenes visitábamos la Casa Cuna de Santa Cruz de Tenerife los sábados. Regresábamos contentos al ver que dábamos un rato de felicidad a esos niños y niñas −que tanto habían sufrido− con nuestros juegos, bromas y entretenimientos. 
Y les cogíamos cariño. Un día se quiso apuntar un estudiante del último curso del Bachiller. Me alegró; le ayudaría a madurar, porque exteriormente aparentaba descuido: en el modo de vestir, en la relación difícil con sus padres, muchos suspensos… Le pregunté por qué quería venir, y me respondió: “porque quiero tener una experiencia fuerte”.

sábado, 21 de enero de 2017

El síndrome de Afrodita

Escribe el Dr. Enrique Rojas: «Solo el hombre maduro es capaz de comprometerse. La madurez de los sentimientos significa la necesidad de salir de uno mismo y querer encontrarse con otra persona para compartir la vida. Y eso implica generosidad y derribar el individualismo. Es la magia. 

Afrodita es la diosa del amor en la mitología griega. Y simboliza la atracción que sienten los seres humanos por el amor sin restricciones. Veo en mi consulta hace unos meses una mujer de 39 años, arquitecta, físicamente atractiva, abierta, comunicativa, que viene arrastrando un fondo depresivo desde hace unos seis o siete años, porque ha tenido tres relaciones afectivas que la han dejado tocada. Me la recomienda su madre, que es médica y vieja conocida mía y me insiste en que la ayude, que está sufriendo mucho y que no levanta cabeza. 

viernes, 30 de diciembre de 2016

Esperanza

La esperanza da una juventud que es inaccesible a la vejez y a la desilusión; olvidamos demasiadas veces que los grandes logros, se alcanzan casi siempre después de muchos intentos fallidos.
Un día un niño vio como un elefante del circo, después de la función, era amarrado con una cadena a una pequeña estaca clavada en el suelo. Se asombró de que un animal tan corpulento, no fuera capaz de liberarse de aquella pequeña estaca. Lo estuvo contemplando durante un buen rato. Le sorprendió sobre todo, que el elefante no hiciera el más mínimo esfuerzo por soltarse.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Alimentar lo invisible: la receta contra el cansancio

Conviene recordar que el amor de pareja se asienta sobre un cimiento invisible que debe ser alimentado en el silencio y en la espiritualidad que permiten soñar con el bien del otro e imaginar su felicidad.
Que la ilusión juega un papel esencial en la vida es sabido, pero la importancia crucial de su contrario, el cansancio −la desilusión crónica−, lo aprendí de Christian Bobin para quien resulta decisivo, “como los celos, la mentira o el miedo”. Porque estos pueden asomar a veces por nuestra existencia, pero el cansancio aparecerá siempre en dos realidades fundamentales: el trabajo y el amor de pareja.
Bobin explica que el cansancio golpeará en la puerta de la existencia, y que ante él solo existen dos actitudes: superarlo o dejarse vencer. A esto lo denomina la victoria del amor o del sueño. “El amor lo desgasta [al cansancio] como el agua a la piedra. El sueño lo amontona como agua sobre agua”. Además, describe espléndidamente los síntomas del cansancio: “¿Cómo se reconoce a la gente cansada? En que hacen cosas sin parar. En que hacen imposible que entre en ellos un descanso, un silencio, un amor”.