Escribe Ramiro Pellitero: Dos medios imprescindibles para todo cristiano que desea seguir seriamente la llamada a la santidad, que plantea el Papa en la exhortación ‘Gaudete et exsultate’.
En una ocasión visité la abadía de Melk, en Austria. Me llamó la atención, en el retablo de la iglesia, una enorme corona dorada sostenida por ángeles con esta inscripción: “Nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones” (San Agustín, Comentario sobre el Salmo 60).

