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martes, 5 de junio de 2018

Combate espiritual y discernimiento

Escribe Ramiro Pellitero: Dos medios imprescindibles para todo cristiano que desea seguir seriamente la llamada a la santidad, que plantea el Papa en la exhortación ‘Gaudete et exsultate’.
En una ocasión visité la abadía de Melk, en Austria. Me llamó la atención, en el retablo de la iglesia, una enorme corona dorada sostenida por ángeles con esta inscripción: “Nadie puede conocerse a sí mismo si no es tentado, ni puede ser coronado si no ha vencido, ni puede vencer si no ha luchado, ni puede luchar si carece de enemigo y de tentaciones” (San AgustínComentario sobre el Salmo 60).

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Prudencia y discernimiento

Del Dr. Ramiro Pellitero: 
Dice Robert Spaemann que para obrar bien es preciso hacer justicia a la realidad. Esto requiere de la prudencia, la más importante de las virtudes morales. 
En la vida personal cotidiana, en la vida eclesial (lo hemos visto en el Sínodo de la Familia) o en la vida social (por ejemplo en la perspectiva de unas elecciones) es necesaria la prudencia, que no es mera cautela o moderación, sino “sensatez o buen juicio”. Consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo en una determinada situación, para saber cómo hay que actuar y decidirse a ello.
Veamos la estructura y las dimensiones de la prudencia, las formas de la imprudencia y cómo es la prudencia en clave cristiana.
1. Estructura y dimensiones de la prudencia. En la tradición clásica se antepone la prudencia a otras virtudes importante: la justicia, la fortaleza y la templanza. Esto indica que solo puede ser bueno el que es prudente, es decir, el que es justo antes que nada con la realidad. Y por eso los diez mandamientos son formas de ejercicio de la prudencia.