La autora ha acompañado al Papa Francisco en el viaje a Letonia, Estonia y Lituania. También estuvo allí hace 25 años con Juan Pablo II.
En este tiempo se han producido notables cambios, pero el mensaje ha enlazado con el del Papa polaco.
Viajé hace 25 años con Juan Pablo II a los países bálticos. Para él ese viaje tuvo una alta carga simbólica, parecida a la de los viajes a su patria. Sentimos en esos días el orgullo de pueblos que veían en la Iglesia católica una fortaleza que había resistido a dos totalitarismos y había defendido los derechos de los creyentes.
