
Nos viene muy bien saber que hay una mano amiga, siempre tendida a la que agarrarse
En italiano se le llama al bastón la “terza gamba”, otra pierna para impulsarnos, para sostenernos y tener más estabilidad.
Todos necesitamos apoyarnos en algo, si un edificio tiene buenos cimientos resiste, si fallan, con facilidad se viene abajo. En el reino de lo efímero todo es cambiante, todo fluye y se desparrama por todas las esquinas. Pero anhelamos lo sólido, lo duradero, un puerto donde refugiarnos en la tormenta. ¿Tengo un agarradero, un puerto, una roca?









