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jueves, 13 de junio de 2019

Juicio temerario

Si lo hemos sufrido en nuestras carnes, somos más conscientes de lo sangrante que puede llegar a ser un asunto tan inconsistente, tan superficial. De la maldad que puede haber en una opinión dejada caer como si nada: “pues he oído decir…”
Cuantas veces nos habrán recordado, personas bien intencionadas, que es muy peligroso juzgar. Incluso habremos oído más de una vez que “solo Dios juzga”. Lo entendemos y nos lo creemos, pero a la mínima de cambio estamos cayendo en la difamación. Qué fácil es dejar mal a alguien, y casi siempre es de modo injusto, sin datos suficientes.

jueves, 5 de abril de 2018

La posverdad nos invade

Escribe Miguel Ángel Garrido: «Nadie podrá mencionar la mentira allí donde no existe de ninguna manera la verdad. En este extremo, cuando uno detecta el horror, normalmente en la acción del otro, se sentirá la ausencia de verdad como un vacío. De ahí la palabra. Posverdad es manipulación que se señala como nostalgia de verdad en la comunicación de un hecho o en la adopción de unas actitudes. Se comprende» 

NO es exacto que posverdad sea un neologismo jamás utilizado antes y cuyo nacimiento se pueda vincular a un artículo o a un libro de los últimos años, incluso si es un libro que lleva esta palabra compuesta por título como ocurre con Post-truth de Ralph Keyes (2004). 

viernes, 12 de enero de 2018

Se acortan las fronteras de la libertad ante el error, el insulto y la mentira

Escribe Salvador Bernal: La gran crisis de la veracidad no se resolverá con leyes especiales.
Menos mal que Twitter rechaza suprimir los textos, incluso “controvertidos”, de los líderes políticos. Sus dirigentes consideran que medidas de ese estilo determinaría la vuelta a la vieja praxis de “disimular informaciones importantes a las que la gente debe tener acceso”.
La gran crisis de la veracidad −en la que el pragmatismo occidental se da la mano hoy con el viejo marxismo soviético− no se resolverá con leyes especiales. Así se va comprobando en otros aspectos decisivos de los comportamientos sociales de nuestro tiempo.

lunes, 19 de junio de 2017

Crédulos hasta el ridículo

Escribe Carmen Posadas: «La increíble credulidad de la gente explica el auge de lo que ahora llamamos posverdad. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantas personas cultivadas, y a la vez tanta gente dispuesta a creer en lo inverosímil y al mismo tiempo –y he aquí dato más asombroso– a descreer de lo sensato. 

Si piensan que ya lo habían oído todo en este mundo de nuestros dislates, a ver qué les parece este titular que acabo de leer: «Los famosos ponen de moda creer que la Tierra es plana». Diversas estrellas citan como pruebas irrefutables de su creencia las siguientes reflexiones: Nos han engañado, ¿cómo rayos se mantienen en pie los edificios de Nueva York? 

miércoles, 1 de marzo de 2017

(pos)verdades y mentiras

Dicen que estamos en la era de la posverdad, en la que cualquier cosa que me guste más que la misma verdad será más verdad.
Que las hamburguesas son mejores en las fotos que en la realidad, todo el mundo lo sabe. Incluso la casi-súper-poderosa McDonald’s no tiene inconveniente en reconocerlo. Todo el mundo lo sabe −y los de la empresa del payaso también−: por más mentiras que se acumulen, la suma de todas nunca es una verdad. 
Y lo reconocen. ¿Se imaginan vender unos bocadillos raquíticos, con un trozo de queso más propio del Blandi Blub que del derivado de la leche y con un poco de lo que llaman carne que parece que no se atreva a asomarse entre pan y pan? Es cuestión no solo de marketing, sino también de estética. ¿O no?

jueves, 12 de enero de 2017

Mentira y desatención en la era de la posverdad

En la actualidad hay una apreciación generalizada de que el valor público de la verdad está por los suelos.
La palabra del año para el diccionario de Oxford en 2016 fue post-truth. En español esta palabra se traduce como posverdad. Su significado se refiere a algo relacionado con, o que denota, unas circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que la apelación a las emociones y creencias personales.
El foco de atención en el análisis de la palabra posverdad se ha centrado en su identificación con la mentira. La conclusión, desde esta equiparación, es que la supuesta posverdad no es reciente y que estamos encima de la ola de un nuevo término de moda. Las mentiras han existido desde siempre, y lo que ahora está ocurriendo no es más que el capricho de una pretendida élite intelectual que quiere hacer prevalecer su punto de vista sobre los demás. Pero me parece que esta apreciación puede ser, cuanto menos, apresurada.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La mentira como arma política de destrucción masiva

Escribe Salvador Bernal: Parafraseando al Santo Padre, pienso en una corrupción de la verdad más dañina quizá que el fraude o el tráfico de influencias, que tanto desacredita a los políticos.
“Todos lo hacen”. No es verdad ese intento de justificar conductas ilícitas, aunque ciertamente estén extendidas en una sociedad infectada por la corrupción. Utiliza el argumento el hijo, para conseguir que los padres autoricen comportamientos que no les agradan. O el trabajador o el ejecutivo que no están dispuestos a arriesgar para influir de veras en un cambio de signo ético en su propio ambiente profesional.

O el ciudadano que defrauda a la Hacienda pública, por muy voraz que sea ésta en sus exacciones. No es verdad. Y tal vez la mentira sea aún más dañina que los abundantes fraudes que buscan el beneficio económico. Articula la era de la posverdad, teorizada ya con carácter general en el mundo anglosajón, a partir del negacionismo climático.