La verdad −al menos, la honesta decisión de poner los medios para encontrarla, según la conocida doctrina del Tribunal Constitucional español− es decisiva para la comunicación, núcleo de la convivencia. Reflexionemos con el Dr. Bernal sobre el papel decisivo de la verdad en la sociedad.
Quizá el paréntesis veraniego ha servido de poco. Más bien parece que algunos han recuperado fuerzas para seguir acusando a los demás de mentir, sin que aporten información alguna −más bien al contrario− sobre cuestiones en que están implicados de un modo o de otro, en el Estado o en diversas comunidades autónomas.
Del sinfín de las cansinas declaraciones sobre temas decisivos en España, se concluye la hipertrofia de afirmaciones y desmentidos carentes de verosimilitud. Ciertamente, el problema no es sólo español, como muestran los debates periodísticos y parlamentarios en muchos países sobre la posible intervención bélica contra Siria. O los affaires continuos en la política italiana, desde Berlusconi a los grillini. Pero resulta más agotador por estos pagos: quita las ganas de leer periódicos nacionales.