Para llevarse con el mar, hay que amarlo, respetarlo, someterse a él y ejercitar la paciencia: no hay otro modo de llegar a puerto.
Leí con mucha atención la entrevista que ayer le hacía en esta página Xosé Ameixeiras al empresario Manuel Iglesias Vilas, dueño de Galopín y Gefico, navegante, gaiteiro en sus años mozos, diseñador de parques infantiles y también de ropa, motero, criador de caballos, vacas cachenas y perros, gran conversador. 
La entrevista, género difícil y tramposo a veces, es tan buena que podía escuchar la voz de Manu. Somos amigos desde hace tiempo, menos del que pensaba cuando fui a comprobar: solo once años. Así que la mayor parte de los asuntos que trata ya los habíamos hablado en algún momento.