Cuando se vive demasiado resguardado de cualquier dificultad, se pierden oportunidades de desarrollo que no es fácil alcanzar de otra manera.
En julio de 1599, el almirante Jacob Van Neck vuelve al puerto de Amsterdam después de la segunda gran expedición holandesa por el Océano Indico. Se encuentra con un gran recibimiento. La tripulación desfila por las calles precedida por trompeteros y suenan todas las campanas de la ciudad. Van Neck trae consigo toda una serie de especias muy apreciadas, entre ellas casi un millón de libras de pimienta y clavo, así como nuez moscada, maza y canela.
Y trae también algo que despierta un notable interés. Un ejemplar único de un ave de gran tamaño, que vive pacíficamente en grandes bandadas en la Isla Mauricio, a 900 kilómetros de Madagascar. Aquel enorme pájaro tiene un pico ganchudo y patas muy cortas, una especie de capucha en la cabeza y una cola con plumas blancas. Es tan pesado que no puede volar, y cuando corre es tan torpe que parece barrer el suelo con su enorme panza.