
La hipersexualización condiciona nuestra identidad, nuestra imagen corporal y cómo nos relacionamos con los demás
Creo que la mayoría de las familias somos más o menos conscientes de que vivimos en un mundo hipersexualizado. Sin embargo, a menudo me encuentro con que se desconocen las consecuencias y los peligros que se derivan de esta realidad. Ser conscientes de ello es un primer paso para poder discernir qué podemos hacer para navegar en estas aguas. Con esta pretensión escribí mi libro: “Respeta mi sexualidad” para que padres, madres y educadores abrieran los ojos y perdieran el miedo a educar en este entorno erotizado.
