La petición de un seminarista chino: “Les pido oraciones por mi diócesis y mi vocación, para que el Señor me ayuda a servir con fidelidad a la Iglesia en China”.
Aunque la Constitución china establece que los ciudadanos tienen “libertad de creencia religiosa”, solo se permiten “actividades religiosas que controla la Administración Estatal y siguen las normativas nacionales. Quienes celebran actos de culto fuera de este marco son considerados delincuentes y tratados como tales.
Sacerdotes secuestrados, asesinados y encarcelados son frecuentes en este país. El último asesinado fue el padre Pedro Wei Heping, sacerdote de 41 años, que murió en noviembre de 2015 en extrañas circunstancias.
El seminarista chino Dong Yanzhao, que estudia en Teología Moral en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), relata cómo fue su infancia y juventud bajo la persecución de la fe.
