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martes, 6 de diciembre de 2016

El amor que redime

Si repasamos la historia descubriremos dos tipos de hombres: los bárbaros amantes de la guerra y con una ley elemental que es la “ley del más fuerte” y los bárbaros desbastados por la ley que alcanza su máxima perfección en la justicia. En realidad esas dos maneras de vivir siguen luchando por la supremacía en el mundo. Como en un lance parejo en ocasiones parece que se impone la justicia y en otros momentos la barbarie.

Sólo recuerdo un intento de superar esta dualidad: Jesucristo. Sólo Él se atrevió a decir que existe otra alternativa: el amor que redime; debemos amar incluso a los enemigos, superando así la barbarie y también la justicia. “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, rogad por los que os persiguen” (Mateo 5, 44).

sábado, 26 de abril de 2014

De la humillación a la resurrección

   

   Acabamos de ver de nuevo al sucesor del apóstol Pedro lavando los pies a sus hermanos. Como en otras ocasiones, también ha subido a los niños para pasearlos en el papamóvil. 

Son signos que la gente sencilla capta como expresión de lo que hizo Jesús, de su abajamiento, cercanía y entrega por todos, culminada en su pasión y muerte.



  La humillación hasta la muerte de Cruz

            Lo que había comenzado en el vientre de María –la encarnación del Hijo de Dios– en un lugar escondido de Palestina, muestra luego, en el camino de la Cruz y en la Cruz, su aspecto más dramático. Jesús ha llevado sobre sí todo el mal, físico y moral, de todos los tiempos: todos los pecados y todos los sufrimientos, especialmente los de los inocentes. Por eso el Papa Francisco nos ha invitado a besar el crucifijo, también porque Jesús ha padecido todo eso por cada uno de nosotros.