Ser cristiano es (…) dejarse divinizar por Él. No es tanto lo que yo hago, sino lo que Él hace en mí si le dejo entrar.
Y a los que descubren esto les cambia la vida; los llamamos “santos de copas”
Pero, ¿quiénes son los Santos de copas?
“Con santos de copas queremos referirnos al cristiano por el que el mundo clama: Cristianos que no llevan cruces vistas colgando del cuello, pero que aman sirviendo hasta que duele. Que no llevan el Evangelio en la boca, sino inyectado en vena; que no menosprecian las diversiones y placeres del mundo, sino que son los que más los disfrutan.
