Según José Ignacio Munilla éstas son las grandes contradicciones en "nuestra cultura".
Primera, que, pese a la pretensión de que vivimos en "una aldea global como una gran familia", lo cierto es que "nuestra cultura nos ha aislado: nuestras familias son frágiles y se desintegran con facilidad.
Segunda, que la conciencia de valores como la libertad, la dignidad humana o la democracia, "constatamos las graves consecuencias de una comprensión reduccionista del concepto de libertad, que olvida que la dimensión antropológica precede a la política. En efecto, nuestra cultura ensalza la libertad, como concepto político; mientras que genera 'esclavos' de forma verdaderamente preocupante".


