“El camino de nuestra felicidad pasa por ser dispensadores de misericordia”, dice el Prelado del Opus Dei en un artículo publicado en el periódico italiano ‘Avvenire’ el día de la clausura del Año Santo de la Misericordia.
Con la clausura del Año Santo de la Misericordia, el agradecimiento es un sentir que une a toda la Iglesia. En primer lugar, gratitud filial a la Trinidad Santísima, que ha dispensado sus dones para hacernos experimentar el amor infinito de Dios por cada hombre y por cada mujer, por cada uno de nosotros. Y unión de intenciones también con el Papa Francisco, que ha convocado este jubileo para resaltar más ese aspecto fundamental de la fe −que Dios es un Padre inmensamente bueno−, y recordarnos que el camino de nuestra felicidad pasa por ser dispensadores de misericordia.









