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martes, 22 de noviembre de 2016

‘La misericordia es amor que sirve’

“El camino de nuestra felicidad pasa por ser dispensadores de misericordia”, dice el Prelado del Opus Dei en un artículo publicado en el periódico italiano ‘Avvenire’ el día de la clausura del Año Santo de la Misericordia.
Con la clausura del Año Santo de la Misericordia, el agradecimiento es un sentir que une a toda la Iglesia. En primer lugar, gratitud filial a la Trinidad Santísima, que ha dispensado sus dones para hacernos experimentar el amor infinito de Dios por cada hombre y por cada mujer, por cada uno de nosotros. Y unión de intenciones también con el Papa Francisco, que ha convocado este jubileo para resaltar más ese aspecto fundamental de la fe −que Dios es un Padre inmensamente bueno−, y recordarnos que el camino de nuestra felicidad pasa por ser dispensadores de misericordia.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Luces de Esperanza



Todos los seres humanos necesitamos recibir, en diferentes momentos de nuestra vida, una noticia, un hecho, que nos alce la mirada más allá de los callejones en los que a veces se pierde.
Callejones que parecen sin salida, y en los que ni siquiera se vislumbra la pálida sombra del final del túnel. Sin embargo, ante una llamarada de esperanza, los transitamos más conscientes de que la obscuridad también está llamada a desaparecer cuando hacen su aparición los fulgores de la Luz.
La luz de Esperanza me llega hoy de Rusia. Ciertamente, no de las maniobras de sus políticos, ni de la ciencia de sus universidades, ni tampoco del reverdecer del espíritu de Pushkin, de Dostoyevsky, de Chejov, o de algún otro de sus grandes literatos y artistas.
La sonrisa −la esperanza siempre sonríe− llega hoy de los labios de un sacerdote amigo.
¿Qué me dice?
Que todas las tardes de los domingos de este año de la Misericordia ha ido a confesar a la Catedral de Moscú, y que, además de muchas confesiones, se ha encontrado, todos los domingos, con alguna persona que quería bautizarse; con otros que le preguntaban cómo incorporarse a la Iglesia Católica, y no pocos que venían a vivir por primera vez el Sacramento de la Reconciliación.

lunes, 3 de octubre de 2016

Audio del Prelado del Opus Dei: ‘Sufrir con paciencia los defectos del prójimo’

«Siguiendo los pasos de Cristo, no nos apartemos ante los defectos del prójimo y, sin victimismos, comprendamos que no se trata de “soportarle”, sino de acogerlo con humildad»

Audio

A lo largo de este año, estamos procurando que la misericordia de Dios deje huella en nuestra vida interior y se traduzca en obras. Como decía san Josemaría, es en las situaciones ordinarias donde se fragua el ambiente más adecuado para hacer presente esa bondad de Dios: o le encontramos allí o no le encontraremos nunca.
Así, la convivencia con los demás y el lugar laboral o familiar se transforman en ocasiones para identificarnos con Él y, con esa palanca del amor, elevar el mundo a Dios. En este sentido, será muy oportuno que examinemos cómo vivimos la obra de misericordia que nos disponemos a considerar este mes: sufrir y amar con paciencia los defectos del prójimo.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Pasar de la indiferencia al encuentro

El Papa nos propone todo un símbolo de actitudes fáciles y difíciles, que en este Año de Misericordia (que concluirá dentro de dos meses) podemos mejorar.
En una de sus homilías en Santa Marta, el martes 13 de septiembre, Francisco ha reflexionado de nuevo sobre la cultura del encuentro. El encuentro implica mirar, tocar, hablar.
“A menudo, las personas se cruzan, pero no se encuentran”. Ante el cortejo fúnebre de una viuda que va a enterrar a su hijo único, Jesús no pasa de largo, sino que se mueve a la compasión. Es la primera vez que el Evangelio habla de la compasión de Jesús. Más adelante los evangelistas recogen la compasión de Jesús ante la muchedumbre que le sigue, como también ante las hermanas de Lázaro, su amigo que ha muerto. Ahora, ante la viuda de Naín, Jesús se acerca a la mujer, la encuentra de verdad y luego hace el milagro.

martes, 9 de agosto de 2016

El rostro joven de la misericordia

La misericordia de Dios tiene el rostro siempre joven precisamente porque nos invita a un Reino que nos estimula a ir adelante, cambiando lo que sea necesario
En el parque Blonia de Cracovia Francisco se ha encontrado con el rostro joven de la misericordia (cf.Discurso de acogida a los jóvenes, 28-VII-2016). El lema de esta Jornada Mundial de la Juventud,“Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt, 5, 7), lo ha traducido así: “Bienaventurados son los que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor a los demás; lo mejor, no lo que les sobra: ¡lo mejor!”.

miércoles, 3 de agosto de 2016

JMJ 2016: El rostro joven de la misericordia

En el parque Blonia de Cracovia Francisco se ha encontrado con el rostro joven de la misericordia (cf.Discurso de acogida a los jóvenes, 28-VII-2016). El lema de esta Jornada Mundial de la Juventud, “Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia” (Mt, 5, 7), lo ha traducido así: “Bienaventurados son los que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor a los demás; lo mejor, no lo que les sobra: ¡lo mejor!”.

jueves, 16 de junio de 2016

Corazón de misericordia

Leemos en Iglesia y nueva evangelización: La misericordia se derrama por dos vertientes: la misericordia de Dios con nosotros y nuestra misericordia con los demás, que nos conduce siempre a recibir de nuevo, con un espléndido efecto “boomerang”, la misericordia de Dios

martes, 3 de mayo de 2016

Audio del Prelado del Opus Dei: dar sepultura a los difuntos

Mons. Javier Echevarría reflexiona en el podcast de este mes sobre la última obra de misericordia corporal
“Hijos e hijas mías, amigos y amigas: saber morir es tan importante como saber vivir, y en los dos casos podemos ser ayudados”, dice el Prelado del Opus Dei, que recomienda también facilitar la Unción de los enfermos.

domingo, 3 de abril de 2016

Audio del Prelado del Opus Dei: Dar posada al peregrino

Audio

Era peregrino y me acogisteis. Quienes escucharon de Jesucristo estas palabras, conocían bien los peligros que amenazaban a aquellos que se aventuraban por los caminos: ladrones, fieras, una climatología adversa u otros riesgos. También María y José experimentaron la indefensión de los peregrinos cuando Cristo vino al mundo. Una tras otra, se les cerraron las puertas de Belén. Sólo un establo acogió al Dios nacido. Tiempo después, la Sagrada Familia, perseguida por el rey Herodes, marchó al exilio en un país extranjero, sin llevar apenas nada consigo por la urgencia de la marcha.
El Santo Padre ha dicho que “la predicación de Jesús nos presenta las obras de misericordia, para que podamos considerar si vivimos o no como discípulos suyos”. Por tanto, cabe preguntar a Dios, en nuestra oración: ¿Por qué, Señor, nos invitas a dar posada al peregrino? ¿Qué nos quieres enseñar?

martes, 29 de marzo de 2016

Educación como misericordia

Escribe Ramiro Pellitero: 
Metidos en la revolución de la misericordia. Así estamos los cristianos. A eso estamos convocados desde hace veinte siglos. Ahora de manera renovada. Para esto no hace falta dedicarse a la educación, aunque ciertamente la educación, sobre todo en clave cristiana, es un anuncio y una obra de misericordia.

Todo esto es aún más claro si hablamos de educación de la fe, una de las tareas más fascinantes que pueda imaginarse, sea en la modalidad de la enseñanza escolar de la religión o en la modalidad de catequesis dirigida a todas las edades, incluyendo la que los padres y madres cristianos han de procurar para sus hijos.

lunes, 28 de marzo de 2016

Hacia las periferias existenciales



Escribe Rafael María Balbín:
Vive en la periferia el que se queda fuera, alejado del centro, fuera de aquello que hace la vida grata, interesante, buena, digna de vivirse
Hay muchos parias en la sociedad postmoderna. “En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos” (Papa Francisco, Bula Misericordiae vultus. n. 15).
Es fácil encerrarse en la torre de marfil  de la propia comodidad y no darse por enterado de aquello que nos desagrada o nos compromete. Pero las carencias vitales de muchos son un fuerte llamado a nuestra sensibilidad. “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad” (idem).

viernes, 4 de marzo de 2016

Un programa ambicioso

Escribe Rafael Balbín:
Es necesario promover e impulsar la justicia, que es un mínimo ético para la convivencia humana, pero la justicia sola no es suficiente
La Iglesia de Jesucristo sigue los pasos de su divino Fundador, y por eso su ruta es la de la misericordia. Otras pretendidas finalidades de éxito o de dominio humanos serían ficticias y equivocadas. “La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia.

Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia «vive un deseo inagotable de brindar misericordia»” (Papa Francisco, Bula Misericordiae vultus, n. 10).
En efecto es necesario promover e impulsar la justicia, que es un mínimo ético para la convivencia humana, pero la justicia sola no es suficiente. “Tal vez por mucho tiempo nos hemos olvidado de indicar y de andar por la vía de la misericordia. Por una parte, la tentación de pretender siempre y solamente la justicia ha hecho olvidar que ella es el primer paso, necesario e indispensable; la Iglesia no obstante necesita ir más lejos para alcanzar una meta más alta y más significativa (…). Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva” (idem).

jueves, 3 de marzo de 2016

Audio del Prelado del Opus Dei: vestir al desnudo y visitar a los encarcelados

El Prelado del Opus Dei reflexiona en el podcast de este mes sobre dos obras de misericordia materiales, que abordan diferentes tipos de pobreza
Reflexionemos en este mes sobre dos obras de misericordia materiales, que abordan diferentes tipos de pobreza: la de quien no tiene vestido y la de quien carece de libertad.
Vestir al desnudo no es sólo resguardar al cuerpo de la intemperie; equivale también a ayudar a una persona a mantener su dignidad. El vestido hace posible, a cada hombre y a cada mujer, presentarse convenientemente ante los demás y es, frecuentemente, reflejo de cristiana elegancia interior.
Al meditar la Pasión del Señor, salta a la vista que Cristo padece las injusticias de los hombres. Nadie, salvo su Madre y pocas personas más, le dirige un gesto de misericordia en las horas de la crucifixión. Le arrancaron incluso sus vestidos, que fueron sorteados entre los soldados. Cuando Jesús nos invitó a vestir al desnudo, sabía que ni siquiera ese gesto de misericordia le sería concedido a Él. La desnudez de Cristo en la Cruz es imagen de la ausencia de misericordia por parte de nosotros los hombres; de nuestra falta de amor, de la frialdad causada por nuestras ofensas, del egoísmo.

martes, 23 de febrero de 2016

Parábolas de misericordia


Escribe Rafael Balbin:
La misericordia no es sólo patrimonio del obrar de Dios sino que ha de ser la pauta del obrar de cada uno de los hijos de Dios
En el capítulo 15 del Evangelio de San Lucas, se nos presentan tres parábolas o comparaciones que son ejemplos de la misericordia de Dios para con los hombres: el buen pastor que busca a la oveja perdida, dejando a las otras 99 en el redil hasta que encuentra a la centésima, que estaba extraviada. Aparece también la mujer que había perdido una moneda y barre incansablemente la casa hasta que la encuentra. Y se nos habla de un padre que acoge amorosamente al hijo ingrato y derrochador, a la vez que también muestra su confianza al hijo responsable que había permanecido junto a él.
Son figuras de la solicitud paterna y misericordiosa. “En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia… En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón” (Papa Francisco, Bula Misericordiae vultus, n. 9).

viernes, 5 de febrero de 2016

Personalizar la misericordia

Cuanto más lejos de Dios nos encontremos, más deberemos de tomar en consideración la misericordia de Dios, que es para todos, sin excluir a nadie; y en el Año de la misericordia quien debe plantearse esto soy yo, es cada uno
Como continuamente en estos días, el mensaje de Francisco para la Cuaresma de 2016 desea personalizar la misericordia. No se trata simplemente de algo que complementa la piedad y la vida cristiana, sino de un punto nuclear y decisivo para todos y cada uno de los cristianos. “La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio”, que ahora pide ser vivido con mayor intensidad.

Centralidad de la misericordia en el mensaje cristiano

Partiendo de María, “icono de una iglesia que evangeliza porque es evangelizada”, se nos invita en este tiempo de gracia a escuchar personalmente la Palabra de Dios. Dios, que esPadre con entrañas maternas, que es generoso, fiel y compasivo, que siempre nos espera, que no se cansa de perdonar.
Esto acontece “especialmente en los momentos más dramáticos”. En la historia del pueblo elegido, cuando Dios es traicionado en su Alianza. Y a pesar de todo, Él restablece la justicia y la verdad. De modo que las relaciones entre Dios y su pueblo son presentadas en la Biblia como un “drama de amor”.

martes, 2 de febrero de 2016

Audio del Prelado: Dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento

Con ocasión del Año jubilar, el Prelado del Opus Dei comenta una vez al mes las obras de misericordia
Nos detenemos hoy en dos obras de misericordia materiales: dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento.
Audio

Nos detenemos hoy en dos obras de misericordia materiales: dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento. Dios, Padre de Misericordia, ha alimentado a lo largo de los siglos a su Pueblo y lo hace ahora a diario, cuando pone en nuestra mesa los alimentos que tomamos. Por eso, resulta muy oportuno que se extienda entre las familias la costumbre de rezar una oración antes de las comidas, y de agradecer a Dios sus beneficios al terminar. No nos abstengamos de manifestar esta costumbre, también cuando nos encontremos fuera del propio hogar, pues encierra una profunda manifestación de fe, y quizá sea un apostolado eficacísimo ante quien nos ve.
En este Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el don diario de los alimentos ha de reavivar en nosotros no sólo la acción de gracias a Dios, sino también la preocupación por aquellos hermanos que carecen del sustento diario. Pensemos en esos millones de personas en el mundo, que no cuentan con nada o con casi nada que llevarse a la boca. Por contraste, en algunos lugares se desperdician a veces los alimentos: por motivo de reducción de reservas, por negligencia o con la finalidad de mantener altos los precios.

jueves, 28 de enero de 2016

Las bienaventuranzas (II): enriquecerse con la pobreza


Dirigido especialmente a la gente joven, el segundo editorial sobre las bienaventuranzas afronta el consejo del Señor: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos»
El panorama desde lo alto de aquel pequeño monte debía de ser sobrecogedor. Cientos de personas habían acudido a la Galilea porque querían conocer a ese nuevo profeta del que tanto se hablaba y que, al parecer, predicaba maravillas. El Señor las vería aproximarse poco a poco por la colina y, al fin, cuando se hizo el silencio, inició a hablar con voz potente: «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos»[1].
¿Los pobres? Entre quienes le escuchaban, muchos eran pobres de verdad; habían acudido allí porque sufrían la pobreza y bien sabían que no es algo deseable: Dios quiere que tengamos cosas buenas para comer, un lugar digno para vivir y que gocemos de las comodidades necesarias. Sin embargo, el Señor nos descubre que hay un tipo de pobreza que vale la pena buscar.

miércoles, 20 de enero de 2016

Misericordia, más que severidad

La humanidad necesita de la esperanza y del testimonio misericordioso de los hijos de Dios
Estamos viviendo el Año de la misericordia, convocado por el Papa Francisco para toda la Iglesia. Su inicio tiene un especial significado: “He escogido la fecha del 8 de diciembre por su gran significado en la historia reciente de la Iglesia. En efecto, abriré la Puerta Santa en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible” (Papa Francisco, Bula Misericordiae vultus, n. 4).
El Papa san Juan XIII, al comienzo del evento conciliar, indicaba así el camino que habría de seguir el Concilio: «En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad (…) La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella».

martes, 19 de enero de 2016

La terrible expansión de las condenas a muerte en el mundo islamista

En este Año de la Misericordia, parece claro el compromiso de los católicos con la abolición
He dejado pasar las fiestas de Navidad para volver a escribir sobre un problema inquietante: el incremento de las ejecuciones de seres humanos en diversos países. No parece que algunas regiones de mayoría musulmana se tomen en serio el carácter misericordioso del Dios omnipotente, aunque repitan el adjetivo, incluso en soflamas violentas. 
En el fondo, la visión es muy distinta de la filiación divina cristiana: “Dios es un Padre −¡tu Padre!− lleno de ternura, de infinito amor”. La cita podría ser del papa Francisco, pero la tomo de Forja 331. En el número siguiente, san Josemaría Escrivá ve ahí el fundamento de la alegría, indispensable para sobrellevar situaciones quizá alejadas de toda esperanza: “−Recuérdalo bien y siempre: aunque alguna vez parezca que todo se viene abajo, ¡no se viene abajo nada!, porque Dios no pierde batallas”.
Pero cuesta mucho entenderlo, cuando leemos y vemos a diario noticias de terribles matanzas. No afectan sólo a los cristianos, aunque están en el principal punto de mira de los inspiradores de las diversas formas de Estado Islámico.
Ciertamente, esa barbarie no tiene fundamento jurídico formal, a diferencia de la expansión de la muerte legal en tantos países, como se publicó recientemente en informes internacionales. En los últimos tiempos, solía criticarse a los Estados Unidos, único país de Occidente donde pervivía la pena capital. Pero, por razones distintas, se reduce de hecho y, además, las encuestas de opinión señalan un optimista avance del abolicionismo, aunque no haya superado aún el 50%.

domingo, 17 de enero de 2016

Audio del Prelado del Opus Dei: Visitar y cuidar a los enfermos

"La atención a los desvalidos no ha de reducirse a una característica sólo de los inicios del Opus Dei", dice el Prelado en este audio en el que comenta la primera obra de misericordia corporal. Audio AQUÍ

La primera obra de misericordia corporal que nos propone la Iglesia se centra en visitar y cuidar a los enfermos: una tarea que Jesucristo realizó con continuada frecuencia durante su paso por la tierra.
 Entre otras muchas escenas del Evangelio, le vemos sanar a la suegra de Pedro, devolver la salud a la hija de Jairo, atender al paralítico de la piscina de Betsaida o pararse ante los ciegos que le esperaban a la entrada de Jerusalén. El dolor de esas personas nos muestra que Dios va a su encuentro y les anuncia la salvación que ha venido a traer a todos los hombres.
En los enfermos, el Señor contemplaba a la humanidad más necesitada de salvación. Sucede que, mientras gozamos de salud, puede surgir la tentación de olvidarnos del mismo Dios, pero cuando se presenta el dolor o el sufrimiento en nuestra vida, quizá viene a nuestra mente el grito del ciego al salir de Jericó: “¡Hijo de David, ten compasión de mi!”. En la debilidad, nos sentimos criaturas especialmente menesterosas.