Hay
muchos ámbitos de colaboración para dar a conocer el Evangelio o
avanzar en el compromiso con la justicia, pero el Papa Francisco reiteró
a Justin Welby, arzobispo de Canterbury un punto esencial del diálogo
ecuménico
Londres
se aleja de Bruselas, pero Canterbury se acerca a Roma. Sigue, en
parte, el siempre esperanzador camino hacia la unidad, más acentuado en
las iglesias ortodoxas. El arzobispo Justin Welby no pudo acompañar a Francisco
en el comienzo de su ministerio petrino, porque coincidió casi con su
propia entronización, pero acaba de visitarle personal y cordialmente.
Hace poco más de un año, el anterior arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, acudió a Roma, para despedirse de Benedicto XVI.
Durante esa visita, rezaron juntos las vísperas en el monasterio de
Camaldoli, en la Iglesia de San Gregorio al Celio: allí vivió y fue
prior san Agustín de Canterbury, principal evangelizador de Inglaterra.
