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jueves, 3 de abril de 2025

Mi Iglesia me escandaliza… a veces

Escribe Benigno Blanco: Me escandaliza la Iglesia cuando ha encubierto casos de abusos y me escandaliza cuando juzga sin respetar los derechos humanos básicos en materia procesal

Soy católico y jurista. Como católico reconozco los poderes del Papa –tanto ejecutivos como legislativos y judiciales, usando terminología moderna– en el seno de la Iglesia. Como jurista deseo y espero que el uso de esos poderes se haga conforme a los criterios de la ética jurídica de universal aceptación en el siglo XXI, criterios que derivan del fondo cristiano de la mejor moral fundante de nuestra cultura y que han sido propuestos por la doctrina social de la Iglesia reiteradamente. 

jueves, 19 de noviembre de 2020

Ser fuertes para vivir la justicia

 

“Se precisa la fortaleza del corazón; con la cabeza no se siente y con el corazón no se piensa; pero algunos deciden llevados del sentimentalismo”

A veces soñamos actos heroicos cuando la realidad es que la vida puede estar llena de estos, no hay que buscar lo extraordinario; el heroísmo puede estar en lo cotidiano. El orden material puede ser un buen campo de lucha. Guardar las cosas en su sitio y cuidarlas para evitar que se estropeen. 

Sorprende las quejas inútiles ante el cambio de tiempo; otros lo dan por sabido el frío o el calor, sin repetirlo una y otra vez. Un viaje en autobús puede ser un motivo de queja continua o de disfrutar con el paisaje. El deporte es otro campo: aprender a ganar y a perder con elegancia. Tirar la raqueta al suelo por enfadado al perder un tanto, si es excepcional no tiene mayor importancia; si se repite, debiera ser motivo de reflexión.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Tener oficio

Solo quien procura con afán la exactitud en su oficio pone en lo que hace algo de sí mismo que no puede comprarse ni venderse y, por lo tanto, que solo se da libérrima y gratuitamente, aunque se cobre un sueldo por hacerlo.
Hace unas semanas las redes difundieron unas declaraciones de Alfonso Guerra indiscretas pero sinceras. No cree que sea constitucional la discriminación positiva que señala penas diferentes para los mismos delitos si los comete un varón o una mujer. Yo tampoco, y de tan obvio que me parece no lo voy a glosar.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Los pecados contra la justicia no se perdonan en secreto: exigen restitución



La única peculiaridad quizá del secreto de la confesión es que no admite excepciones.
A propósito del secreto de la confesión, tratado estos días con ocasión de la lucha contra los abusos clericales, he recordado un leve suceso personal. Mi hermano Fernando −fallecido demasiado joven− tuvo el acierto de profesionalizar su gran afición, y se especializó en Derecho deportivo. 

lunes, 30 de abril de 2018

¿Tenemos algo en común?

Escribe Javier Mª Prades: "Cuando comprobamos lo que supone la difusión de fake news y sus consecuencias tóxicas a todos los niveles de la convivencia, coincidimos con aquellos que abanderan la exigencia de verdad y de justicia para proteger la comunicación social" 

LOS últimos procesos electorales en EE.UU. y en Europa han avivado la discusión entre las políticas que impulsan «movimientos identitarios» y las que reivindican la «ciudadanía». Las primeras favorecen los intereses de grupos específicos y las segundas privilegian los aspectos formales del procedimiento democrático, como garantía de igualdad en la sociedad civil. 

lunes, 15 de enero de 2018

Mínimos éticos

Andrés Ollero Tassara, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, y magistrado del Tribunal Constitucional de España, publica en la revista Acta Universitatis Lucian Blaga, de Sibiu (Rumanía), un artículo titulado "Justicia y misericordia. Mínimos éticos: jurídico y moral".

En la primera parte del ensayo, Ollero sintetiza sus tesis sobre el derecho como mínimo ético, expuestas en diversas publicaciones (1). Reitera la necesidad de superar malentendidos, como, por ejemplo, que «el no matar, no robar o no mentir son exigencias jurídicas elementales, que no dejaron de ser ante todo tales por el hecho de verse incluidas en el decálogo. La revelación del Sinaí aspiraba precisamente a protegernos ante una posible degeneración del mínimo ético en ética mínima».

martes, 6 de diciembre de 2016

El amor que redime

Si repasamos la historia descubriremos dos tipos de hombres: los bárbaros amantes de la guerra y con una ley elemental que es la “ley del más fuerte” y los bárbaros desbastados por la ley que alcanza su máxima perfección en la justicia. En realidad esas dos maneras de vivir siguen luchando por la supremacía en el mundo. Como en un lance parejo en ocasiones parece que se impone la justicia y en otros momentos la barbarie.

Sólo recuerdo un intento de superar esta dualidad: Jesucristo. Sólo Él se atrevió a decir que existe otra alternativa: el amor que redime; debemos amar incluso a los enemigos, superando así la barbarie y también la justicia. “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, rogad por los que os persiguen” (Mateo 5, 44).

martes, 21 de junio de 2016

Jueces, políticos, creyentes libres

Me adhiero plenamente a la petición del santo Padre a los jueces, para que “realicen su vocación y misión esencial: establecer la justicia sin la cual no hay orden, ni desarrollo sostenible e integral, ni tampoco paz social”

lunes, 23 de mayo de 2016

Los obstáculos para ponerse de acuerdo



Escribe Antonio Argandoña: Me parece que no exagero si afirmo que, en nuestras sociedades abiertas, modernas, dinámicas y (añada el lector sus adjetivos), es muy difícil entenderse con otros. Me parece que hay al menos tres factores que influyen en esa dificultad, pero no son nuevos, sino que vienen de sociedades muy antiguas, quizás porque los seres humanos no hemos cambiado tanto, a pesar de que lo ha hecho nuestro entorno.

viernes, 13 de mayo de 2016

Justicia y misericordia



Una concepción estrecha de la justicia acabaría siendo equivalente a la falta de amor, a un soterrado deseo de venganza

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Sin ética de los procedimientos no habrá manos limpias

Artículo del Dr. Salvador Bernal: 
Seguimos con una extraña costumbre: usar palabras éticas fuertes −por ejemplo, mentira−, simplemente como insulto que tiende a la descalificación, no de argumentos, sino de personas
No entiendo que se pueda hablar de lucha contra la corrupción en España −tan necesaria, frente a la proverbial admiración de la picaresca− y a la vez se proponga la supresión de instituciones, como el Consejo del Poder Judicial, que debilitarían aún más el endeble funcionamiento de la administración de justicia. Tiene bemoles que el ministro del ramo proteste de la lentitud de una instrucción: por razones de forma −debería ser el primero en respetar la independencia de los jueces− y de fondo, como la política aplicada en este campo en las últimas décadas.
No confundo moral y derecho. La ética está en un plano distinto de la jurisprudencia. Lo aprendí de joven en aquella parte general del derecho que explicaba y exigía con rigorFederico de Castro y Bravo en la Facultad de Madrid. Pero estoy persuadido de que el deterioro de la justicia agrava el problema de la ética en la vida pública. Es la razón de no dar mi voto al bipartidismo. Pero menos aún a partidos emergentes, alejados de la división de poderes de Montesquieu. Desde la hecatombe de la UCD, me he visto abocado a la abstención, por mi prioridad casi absoluta en favor de la justicia.
Estos días, sin embargo, vuelven a repetirse acusaciones cansinas de unos y otros, que usan y abusan de la ética en el debate político, cuando cometen errores quizá elementales en materia de cumplimiento de las formalidades de la ley.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Justicia y solidaridad, caridad y misericordia

Artículo de Ramiro Pellitero: 
El tiempo de la Iglesia y el de los cristianos es un tiempo de misericordia, que nos llama a convertirnos siguiendo el estilo del ser y del obrar de Dios; todos estamos llamados a anunciar la misericordia divina con la vida y la palabra
La proximidad de un Año de la misericordia es una buena ocasión para reflexionar sobre algunas virtudes morales y el modo en que las enfoca el cristianismo

Justicia y santidad

Jesús dice: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque quedarán saciados” (Mt 5, 6). En el ámbito de la ética, la justicia es el orden que garantiza la armonía en lo personal y en lo social[1]. La justicia implica la disposición a someter las propias acciones a una medida o norma justificativa que los demás puedan aceptar[2]. Es la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Más concretamente, “la justicia pretende tratar según requiere su esencia a las demás personas, a los acontecimientos de la vida y a las cosas del mundo”[3].

viernes, 4 de septiembre de 2015

Inédita presión migratoria a las puertas de Europa

Cambian los países de entrada, pero se mantiene la presión para entrar en Europa. No se trata, como parece a veces, de una cuestión migratoria, sino de problemas humanos de otra entidad, como los de los refugiados. Son cada vez más quienes necesitan asilo, en sentido estricto, porque huyen de países destruidos por guerras civiles y conflictos ideológicos de no fácil solución a corto plazo.
Ni la Comisión ni el Parlamento europeo, al margen de las declaraciones enfáticas cuando suceden tragedias como las del Mediterráneo, aciertan a plantear políticas que desarrollen los principios proclamados en la Carta de Derechos Sociales de la UE, porque se sigue respetando la soberanía de cada Estado en esta materia.

sábado, 3 de enero de 2015

Peter Angelina, vendedor de pañuelos catedrático de ética

Peter Angelina, vendedor de pañuelos catedrático de ética
   Recuperar la coherencia moral supone, sin duda, uno de los retos más difíciles y urgentes de nuestra época; el cometido corresponde a cristianos y a no cristianos, sólo que para nosotros en frase de Peter Angelina debería ser "lo normal"
   Que la ética no se aprende tanto en libros como en testimonios vivos de virtudes y valores existencialmente encarnados ha sido enseñanza comúnmente aceptada por todo el pensamiento clásico, de manera particular en el ejemplo de Sócrates y la reflexión filosófica de Aristóteles.
Los grandes principios de la moral convencen cuando sus formulaciones universales se materializan en la vida cotidiana.
Robert Spaemann consideraba la importancia de los gestos concretos a favor de la justicia, y demás virtudes, esos buenos comportamientos capaces de suscitar asombro, tantas veces por lo inhabitual en su frecuencia, o la generosa magnanimidad de sus protagonistas. Todas estas acciones buenas cotidianas son importantísimas, son buenas sin restricción y animan a portarse bien. Afirma el filósofo alemán que "cada uno de estos comportamientos justifica la existencia del mundo". Se experimenta entonces que "merece la pena vivir".

martes, 30 de diciembre de 2014

El mundo necesita poderosos intercesores para superar tanta violencia


El mundo necesita poderosos intercesores para superar tanta violencia
   Al Papa le preocupan los silencios cómplices, la indiferencia, ante los sufrimientos de las víctimas de conflictos y opresiones
   Me impresionó mucho el gesto severo del papaFrancisco −habitualmente jovial antes de impartir la bendición Urbi et Orbi el día de Navidad. Aunque los datos de hecho no se deducen, pienso que está abrumado ante la dificilísima tarea de construir la paz en un mundo bañado de violencias. Además, buena parte de la barbarie se cierne sobre los cristianos de regiones donde llevan viviendo casi desde los tiempos apostólicos.
   Estos días han sido muchas las referencias a favor de la paz, la concordia y el diálogo para resolver los conflictos. Y en este 2014, para mí inseparable del centenario y de la beatificación de don Álvaro del Portillo, me ha venido muchas veces a la memoria el recuerdo de su temple amable, que tanta paz daba a cuantos estaban cerca. Lo he evocado expresamente en muchas felicitaciones de Navidad, porque estoy persuadido de que es un gran intercesor por la paz en las familias, en la sociedad y en el mundo: conflictos aparentemente irresolubles se han superado por la intercesión del nuevo beato.

miércoles, 2 de julio de 2014

Alguien reescribirá la historia

Alguien reescribirá la historia
   El Juicio Final es un lugar para la esperanza, por la certeza que infunde de que, porque Dios existe y es justo, aparecerán patentes las bondades y maldades de todos
   Quizá el lector piense muy razonablemente que me refiero con este título a todos los nacionalismos que tienen fama de realizar esa tarea. Pero no es así. Tampoco aludo a los vencedores de guerras que vuelven a dictar la historia de modo que les justifique o favorezca. Ni a ciertos políticos que narran lo que vemos de modo tan diverso a lo vivido, que resulta irreconocible. De difícil enmienda, pero posible.
   Hay eventos humanos imposibles de subsanar, como un asesinato. Puede existir una justa condena a tenor de las leyes humanas, pero jamás resucitará el muerto. También estos sucesos lamentables contribuyen a que se vuelva a escribir la historia. En todo caso, nunca pueden resarcirse con una justicia completa. Esa justicia humana perfecta sencillamente no existe, como tampoco encontraremos la historia veraz y completa de todo el acontecer de los hombres.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Convicciones y responsabilidad

       ¿El fin justifica los medios? No se trata de que para conseguir un fin haya que emplear medios, sino de qué medios (¿vale todo?) se pueden emplear; pues solo si se discute esto se podrá hablar de “justificar”. ¿Pero qué es la justicia?

Dice Spaemann que la justicia implica “reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo”. Actuar justamente requiere además querer lo bueno para el otro. Según Max Weber esto exigiría una ética de responsabilidad y no de convicciones. Ojo, advierte Spaemann, pues hay que tener cuidado con el utilitarismo. Entonces ¿en qué consiste nuestra responsabilidad?

martes, 1 de octubre de 2013

Justicia, derecho, paz

   
¿No estará en el Derecho Natural, en la propia naturaleza humana, la base del derecho a vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo?

      Vamos a comenzar, una vez más, con la vieja definición de Ulpiano sobre el Derecho: dar a cada uno lo suyo, o por recordar los tres pilares en los que el jurista romano lo apoya: «Honeste vivere, alterum non laedere, cuique suum tribuere» −Vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo−. Me han venido a la mente estos sabios principios, ante el peligro de agrandar la ya triste guerra en Siria.

      El Papa Francisco no ha dudado un momento en oponerse a la intervención de Estados Unidos y ha convocado para el día en que escribo una jornada de ayuno y oración para rogar por la paz. Me he preguntado en cuál de las tres columnas se apoya el presidente Obama para intervenir en el citado país. ¿Es honesto intervenir sin ninguna autorización internacional en una nación que no es la propia? ¿Quién le ha dotado de tal capacidad? ¿Cómo se asegura que no daña a inocentes? ¿De qué modo decide el derecho que cada uno tiene a recibir lo suyo?

miércoles, 5 de junio de 2013

La injusticia de los justos

       
    No voy contra nadie porque todos cabemos en el título de este artículo. Si nos atenemos a la famosa definición de Ulpiano, justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho. ¿Quién no ha mentido alguna vez a quien tiene derecho a la verdad?

   ¿Alguien no ha murmurado nunca del que posee el derecho a la buena fama? Tomo  estos ejemplos por ser las injusticias  más fáciles de cometer.  El mismo jurista romano resumía en tres los preceptos del "ius": vivir honestamente, no causar daño a otro y dar a cada uno su derecho.

            Es cierto que la noción de Derecho ha ido cambiando con el tiempo. Por eso acudo a un clásico con quien es difícil discrepar, porque en esos preceptos pueden caber todos los Derechos del Hombre. Con este preludio, voy al cuerpo del artículo que quiere referirse a la conculcación de la justicia por parte de quienes más cabría esperarla: legisladores, jueces, juristas, médicos, sacerdotes, educadores, gobernantes... No seré exhaustivo, pero seguramente todos esperamos más justicia de quienes ejercen esas profesiones vitales en la sociedad, aunque sea exigible a todos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Corrupción, justicia, perdón

   No entiendo el perdón como liberación de la pena correspondiente, sino como una actitud interior de todos y cada uno que evite posos de amargura, rencores, odios, malquerencias, etc.

      Como afirmó un viejo político español, no nos conviene instalarnos en el triunfalismo de la catástrofe, es decir, no debemos refocilarnos en los males que padecemos para verlo todo negro y huir de algo tan estupendo como es el espíritu positivo. Pero nada de eso impide que, con la debida serenidad, este país nuestro limpie la lacra de la corrupción. Un estado de cosas que adquiere por momentos carácter de pandemia. Además, con la secreta y dura certeza, de que casi nadie hará nada.