
Todos andamos en esa aventura terrena, comparable a un viaje en tren, del que ofreceré algunas reflexiones de carácter trascendente
Noviembre vuelve a nuestro caminar terreno avivando la nostalgia de las personas queridas que ya partieron. El creyente sabe que la raíz última del amor natural que despierta la nostalgia se encuentra en el Amor que Dios nos tiene. Es como si al crear el alma humana, le hubiera dejado una huella indeleble del amor eterno que viven las personas divinas. Esto explicaría el ansia de amor y felicidad insaciables que sentimos.


