Ya sabemos que mirar las cosas desde lejos es la forma de no ver nada.
En el Bosque Nacional Fishlake, en Utah (Estados Unidos) se encuentra un bosque singular de álamos temblones conocido como Pando. Está formado por alrededor de 47.000 árboles y ocupa una extensión de 43 hectáreas. Los que han convivido con el álamo temblón saben de su tenacidad para rebrotar tras innumerables talas.
El secreto está en su raíz, una malla subterránea que alimenta −y de la que surgen− multitud de brotes nuevos. Uno lo mira desde lejos y lo que ve son árboles individuales, una muchedumbre de árboles. Pero ya sabemos que mirar las cosas desde lejos es la forma de no ver nada. En realidad, los 47.000 árboles del bosque comparten la misma raíz y tienen el mismo genoma: Pando es un solo ser vivo: un ser vivo de 66.000 toneladas y 80.000 años de vida.

