Escribe Salvador Bernal: La teología científica no puede alterar la “esencia de la fe”, esas verdades fundamentales asimiladas con sencillez por los creyentes.
Paso unos días en Galicia. En la visita obligada a Santiago, no ha sido posible esta vez contemplar el impresionante Pórtico de la Gloria, en fase de restauración, cumplidos felizmente los estudios realizados durante los últimos años casi con la misma paciencia que los artistas que dieron vida al quizá monumento emblemático de la iconografía medieval. Es tal su fuerza que resiste la comparación con los medios audiovisuales más modernos.
Entretanto, acudí de nuevo a la pequeña pero preciosa ría de Aldán, donde, junto a la iglesia dedicada a san Andrés, se yergue el crucero de Hío, quizá el más famoso de toda Galicia. Es también −lógicamente a otro nivel que el Pórtico de Santiago− un compendio de sabiduría cristiana, desarrollado con el cincel de un artesano.

