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martes, 7 de marzo de 2017

El hueco que deja el Partido Popular en España

Escribe Benigno Blanco: «Hacen falta en la vida política española nuevas voces que no se sientan atadas al mantenimiento del status quo de la actual clase política» EL reciente Congreso del PP ha puesto de manifiesto el consciente abandono por este partido de sus señas de identidad clásicas, consolidando así de forma oficial lo que se ya se deducía de los hechos desde hace algunos años. 

La progresiva asunción, de forma expresa o tácita, por el PP de la agenda política de ZP en materias como aborto, familia, imposición de la ideología de género, memoria histórica, etcétera; el desarrollo por el primer gobierno de Rajoy de unas políticas fiscales y de endeudamiento público de corte socialdemocráta; el abandono práctico en sus programas y acción de gobierno de toda idea inspirada en el humanismo cristiano. 

lunes, 15 de junio de 2015

Un signo de esperanza patente

Entrevista a Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, en el programa El Espejo, de la Cadena COPE.
Tras descalabros recientes como el referéndum irlandés sobre el matrimonio o la frustración del proyecto de reforma de la ley del aborto en España, entre otros, y a la vista de las legislaciones y de la cultura dominante en esta materia, ¿se puede hablar de un tono vital positivo en el movimiento pro-familia en Europa, después de las cosas que estamos viendo?
Sin duda. Una parte relevante de la sociedad europea está dispuesta a defender las grandes verdades sobre el hombre, propias de la cultura del humanismo cristiano, en una época en que es evidente que lo políticamente correcto y la clase política dirigente se están adscribiendo cada vez más al secularismo de género.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Miles de personas piden al Gobierno que rectifique y derogue la ley del aborto


   Muchos gritos a favor de las madres, de la maternidad, de los que están por nacer y, claro está, de la vida. Pero también de advertencia; en este caso al presidente del Gobierno, a quien el presidente del Foro de la FamiliaBenigno Blanco, interpeló durante la lectura de su discurso en la madrileña plaza de Colón para que cumpliese su promesa de abolir la vigente ley del aborto. «Me dirijo a Mariano Rajoy»... comenzó a decir Benigno Blanco, que dejó unos segundos para que las decenas de miles de asistentes elevasen un corto pero sonoro pitido.
   «En tus manos está -continuó Blanco- sustituir la actual ley por otra que proteja realmente la vida. Aún estás a tiempo. Tan culpable es quien aprueba como quien no deroga. Tienes la gran responsabilidad política de hacer lo que prometiste». Hecha la advertencia, llegó el incentivo para cumplir la promesa. «Seguiremos con las movilizaciones cuantas veces sea necesario. En concreto, si no se atiende nuestra reclamación, convocaremos una nueva protesta para el 14 de marzo».

lunes, 11 de abril de 2011

“La gran crisis de nuestra época es que muchos no tienen un proyecto de persona”

   Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia, fue el encargado ayer de pronunciar el pregón de Semana Santa. Blanco dijo sentir un gran honor al poder invitar a todos los presentes a asistir de verdad a la Semana Santa, volviendo a vivir con el Señor su Pasión, más este año, en el que se va a celebrar la tan esperada JMJ Madrid 2011 que tendrá un inmenso efecto espiritual.

    Benigno Blanco invitó a recorrer la Pasión de Jesús de la mano del apóstol Juan, quien dijo, hizo una gran labor evangelizadora. “Debemos invitar a todo el mundo a enamorarse del Señor y ser testigos de ese amor todos los días. Que los jóvenes de boca en boca transmitan el mensaje de que vale la pena evangelizar y seguir a Jesús”. 


    El Presidente del Foro Español de la Familia insistió en que las familias tienen un papel muy importante en la sociedad y en la fe, porque deben transmitir a los hijos con naturalidad el amor del Señor. “Educar no es difícil a pesar de las apariencias conflictivas de la sociedad actual, simplemente debe existir una coherencia de las palabras con los hechos. Educar es fácil si somos coherentes”, dijo. “Cuando se siembran ideales nobles, eso fructifica y aflora en la vida”. Blanco dejó claro que la función educadora de la familia ha de se responsable para transmitir la fe.

Desarraigo de la cultura

    Blanco recordó que el problema de la sociedad actual es que hay muchos contemporáneos que están desarraigados de la cultura, porque no han recibido la bendición de la fe y no distinguen lo bueno de lo malo, porque nadie les ha hablado de Jesús. Por eso, denunció que “la gran crisis de nuestra época es que muchos no tienen un proyecto de persona”, y destacó la gran suerte que tenemos los cristianos de poder hacer llegar a las nuevas generaciones las raíces de la fe.


    Así, invitó a los niños a encariñarse de la figura de la Virgen María, porque Ella reforzará su amor a Dios. “Deben llegar al trato personal con Jesús, porque eso es lo que les hará que se mantengan firmes en la fe, lema de la JMJ Madrid 2011”. “En los tiempos difíciles, también hay que ser firmes en la fe y no dejarse arrastrar por la corriente”, subrayó.


    Finalmente recordó la importancia del papel educador de la familia, un papel que dijo ser “irrenunciable”. “Los padres, las familias, debemos estar vigilantes en la sombra para rescatar a los hijos de sus errores, de sus equivocaciones, porque los seres humanos somos libres y siempre podemos rectificar”. “Dios nos quiere con locura y no desconfiar de su amor, porque nos quiere como un padre”. “La vida de un cristiano es intentar parecerse a Cristo”, concluyó. 

ANÁLISIS DIGITAL

martes, 23 de noviembre de 2010

LA NUEVA INTOLERANCIA QUE CRECE

   ESTAMOS viendo cómo, poco a poco, en la vieja Europa democrática —y de forma singularmente agresiva en España— surge una nueva intolerancia que, recordando los viejos totalitarismos que creíamos superados, pretende restringir derechos fundamentales como la libertad de pensamiento y la libertad ideológica y religiosa, atacando los fundamentos pluralistas de una sociedad libre en nombre de la presunta evidencia de la nueva ideología del seudoprogresismo laicista de género.
   Algunos sectores europeos radicales y algunos gobernantes españoles pretenden violentar libertades básicas de los ciudadanos para imponer con carácter coactivo e intolerante —apoyándose en el Estado— su propia visión ideológica a costa de suprimir libertades y derechos básicos como la libertad religiosa, la objeción de conciencia, la educación en libertad o la libertad de pensamiento en materia de sexualidad. Esta nueva intolerancia se manifiesta especialmente en el desprecio a la libertad de conciencia de profesionales y funcionarios (como hace la nueva «ley del aborto» en España), en los intentos de restringir o cercenar la libre expresión de la libertad religiosa (como pretende hacer la anunciada y ahora aplazada nueva ley de libertad religiosa en nuestro país) y en el intento de imponer en nombre de la llamada «igualdad de género» una visión única y excluyente sobre la homosexualidad y otras formas de conducta sexual (como anuncia hacer la nueva ley de lucha contra la discriminación de género) y en las restricciones cada vez más fuertes a la libertad de educación por parte de las familias.
   Como síntomas de esta nueva intolerancia en nuestra sociedad se pueden denunciar: los intentos sectarios por retirar de lugares públicos o de uso común, como la escuela, los símbolos religiosos de la tradición cristiana; la imposición en la escuela pública de posturas ideológicas particulares de las mayorías políticas coyunturales en materias susceptibles de variedad de opiniones como las que tienen que ver con la concepción del matrimonio, la sexualidad o la moral; las restricciones a la libertad de los centros escolares para definir proyectos pedagógicos plurales y diversos y a la libertad de los padres para optar entre tales proyectos; los intentos de restringir o negar el derecho de objeción de conciencia frente a imposiciones legales incompatibles con convicciones serias, fundadas y respetables como sucede con la negativa a colaborar en la práctica de abortos; el adoctrinamiento en la escuela en la ideología de género imponiendo una única visión de la sexualidad aduciendo razones infundadas de salud pública; las propuestas para expulsar de la vida pública y social de las expresiones de las convicciones religiosas de las personas libremente asumidas y vividas y de los actos de culto; las propuestas para restringir la libertad de pensamiento sobre la homosexualidad como si de atentados a una presunta «igualdad de género» se tratara; las propuestas para imponer los prejuicios del homosexualismo político como obligatorios, encubriendo —como exigencias de la lucha contra la «discriminación por razón de orientación afectivo-sexual»— las imposiciones ideológicas del lobby gay y sus pretensiones de presencia en todos los ámbitos de la vida social, educativa y empresarial; los intentos de presentar como antidemocráticos y fundamentalistas los planteamientos conceptuales de quienes no comparten la antropología de la nueva ideología de lo políticamente correcto de la izquierda imbuida de ideología de género, laicismo y rechazo a la vida.
   En las sociedades libres de Occidente germinan estos nuevos brotes de agresiva intolerancia defendidos por los presuntamente tolerantes, frente a los que conviene defenderse para preservar las libertades. Y la primera defensa es la denuncia de lo que está pasando ante nuestros —¡demasiadas veces!— indiferentes ojos.
ABC