Mostrando entradas con la etiqueta FUNDAMENTALISMO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FUNDAMENTALISMO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de mayo de 2017

La intolerancia laicista como amenaza para el pacto educativo en España

Existe un agresivo laicismo latino, como se sabe. No se trata sólo de un explicable anticlericalismo, sino de auténtica obsesión contra las convicciones católicas. Más bien minoritario, resulta demasiado intolerante cuando alcanza alguna cuota de poder. Se proyecta de modo particular en el sistema educativo, a diferencia de lo que ocurre en tantos países de Europa.
No es necesario mencionar la tradición británica, el auténtico igualitarismo de Bélgica y Holanda, y la más reciente apertura a la iniciativa social en Suecia. Basta pensar en Francia, una república constitucionalmente laica, que tiene en su haber una ley de separación entre Iglesia y Estado, que ha resistido el paso del tiempo desde su promulgación en 1905.

miércoles, 19 de octubre de 2016

La lección política de la Iglesia en Francia



La convivencia democrática exige la recuperación de principios éticos decisivos, como señaló en su día el Concilio Vaticano II y han repetido los sucesivos pontífices
El diario Le Monde comenta el documento difundido el pasado 13 de octubre por la comisión permanente del episcopado francés con ese título desafortunado: La leçon politique de l'église
Ni se trata de una lección, ni la imparte la Iglesia. Dicho esto, y antes de seguir, añadiré que el vespertino de París sigue siendo un notorio medio de referencia, a pesar de la participación que tiene en su capital social la empresa titular de El País
No por ser laico cae en el fundamentalismo al que tiende su colega de Madrid. De hecho, en este caso, antes de opinar en el editorial, había dado extensamente la noticia, había publicado una detenida conversación con el presidente de los obispos franceses, y había dado a conocer muchos extractos del documento episcopal.
No es una lección política, porque los prelados pretenden solo aportar estímulo a la solución de la crisis social que padece el país vecino, agudizada por recientes atentados terroristas, y no precisamente fácil de resolver en la proximidad de una campaña electoral para la presidencia. De hecho, ha comenzado ya, con las primarias que intentan dilucidar quién es el mejor candidato de la derecha contra François Hollande y Marine Le Pen, la gran favorita para la primera vuelta, dentro del específico sistema electoral del país vecino.

viernes, 27 de noviembre de 2015

La lección de Benedicto XVI en Ratisbona diez años después

Urgencia de un auténtico diálogo interreligioso por parte de intelectuales y representantes intelectuales del orbe musulmán. Reflexiones de Salvador Bernal. 
Aunque me rondaba por la cabeza, debo la decisión de escribir este comentario al que publicó hace unos días en Italia Massimo Introvigne. En realidad, hablo de diez años en el sentido canónico del término, pues el discurso de Benedicto XVI en el aula magna de la Universidad de Ratisbona se pronunció el 12 de septiembre de 2006. Pero tiene máxima actualidad ante la urgencia de un auténtico diálogo interreligioso por parte de intelectuales y representantes intelectuales del orbe musulmán.
Las palabras del pontífice suscitaron en su momento una reacción insólita que, en gran medida, confirmaba su tesis. Porque no se trataba de una lección sobre el islam, sino de un discurso sobre las relaciones entre razón y fe, esenciales para superar la crisis cultural de Europa y Occidente. Incidentalmente, habló de esa violencia ciega, derivada de una falta de equilibrio intelectual. El eje de la doctrina papal, repetida antes y después en diversas ocasiones, es que la fe sin la razón produce el fundamentalismo, así como la razón sin la fe genera la dictadura del relativismo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Razón, religión y fundamentalismo


Razón, religión y fundamentalismo
   El acuerdo alcanzado desde la diferencia por Habermas y Ratzinger hace diez años podría aportar algunas luces al momento actual
   El 11 de septiembre de 2001 dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, destruyéndolas en su totalidad. El atentado inspirado en el fanatismo religioso causó la muerte a cerca de tres mil personas y fueron heridas otras seis mil, así como la destrucción del entorno del World Trade Center de Nueva York. Mal empezaba el siglo. En Irak en estos días las cosas no van mejor.
Treinta y tres días después del atentado del 11-S, Jürgen Habermas recibía en la Pauluskirche de Fráncfort el premio nacional de los libreros, con el utópico motivo de la paz. En contra de las voces dominantes que hablaban de nuevas guerras de religión, el filósofo ilustrado y neomarxista (“con escaso oído musical para la religión”, como él mismo decía) afirmaba que el atentado “había hecho vibrar una cuerda religiosa en lo más íntimo de la sociedad secular”.

jueves, 28 de octubre de 2010

La metafísica darwiniana

   Uno de los éxitos del fundamentalismo científico es la existencia de una realidad que no hace mucho viví en mis propias carnes. Un habitual comentarista de mi blog me envió un correo electróAlmudi.org - Pensadornico donde me decía: "filosofar sobre ciencia es una pérdida de tiempo". La sentencia es breve, pero destructivo su contenido en cuanto que es una proposición que lamentablemente se esparce entre los españoles de más corta edad gracias a unos planes de educación que han logrado que nuestros barbilampiños se limiten a hacer las cosas sin peguntarse el por qué. Resultas de eliminar o discriminar aquellas asignaturas cuyo objeto es la reflexión —filosofía o historia de la ciencia— se logra lo evidente: generaciones de niños y jóvenes ignorantes que creen ciegamente que la ciencia es autónoma, pura objetividad y el culmen del saber.    
   El fundamentalismo científico sitúa la ciencia y la opinión de los científicos como verdad axiomática e incontrastable. Sus embajadores no son sólo charlatanes, sino que entre ellos se cuenta a científicos de renombre, que defienden sus creencias utilizando la ciencia de manera irracional y atacando airadamente a quienes discuten sus planteamientos. La ciencia no es el Conocimiento, sino que es otro modo más de conocer, en concreto mediante el método científico. Es importante remarcar la cuestión del método porque es precisamente esto lo que olvidan siempre los cientificistas. Si atendemos al método de manera rigurosa y pormenorizada distinguiremos con rapidez qué es ciencia y qué es pseudociencia
   El objeto de la ciencia es conocer la realidad natural y explicar determinados fenómenos mediante la experimentación del modo más confiable posible y siempre mediante pruebas. Es importante señalar, porque los fundamentalistas de la ciencia lo obvian, que lo que afirma la ciencia es siempre provisional y nunca infalible ni absoluto; lo contrario es mentir. El conocimiento científico requiere descripciones —leyes— de lo que acontece como explicaciones —teorías— del por qué ocurre. El límite del método de la ciencia radica en que sólo puede aplicarse para el estudio de fenómenos medibles, reproducibles o repetitivos. De este modo, si algún científico quiere alcanzar el conocimiento total tanto de un fenómeno como de la realidad en su conjunto no obtendrá ningún resultado solo con su método ya que se introducirá en el ámbito de otros sistemas de conocimiento, entre ellos el metafísico cuando se trata de la cuestión de Dios, recientemente tratada por Hawking.    

OpusPrima.wordpress.com (Almudí)
Joan Figuerola 
LEER MÁS

jueves, 21 de enero de 2010

Todas las religiones no son iguales


Flaco servicio nos hacen los talibanes a todos los que creemos en Dios e intentamos practicar una religión. Los ateos de toda la vida han encontrado una ocasión de dulce para arremeter contra la religión, sea la que sea. Y algunos, haciéndose eco de Saramago, el apóstol Nobel del ateísmo, o por cuenta propia, se dedican en los medios a denigrar a todas las religiones, y a meternos a los que creemos en Dios en el mismo saco de la estulticia. Y no sólo eso, sino que tienen el atrevimiento de considerarnos nada menos que un peligro para la humanidad.

En el periódico ABC leí con estupor un comentario de Javier Reverte que aprovecha la «hazaña» de Bin Laden para echar un cubo de basura contra el cristianismo. Éstas son algunas de sus afirmaciones: «La democracia que hoy disfrutamos algunos países de la Tierra, todos ellos de carácter cristiano, nació de la lucha civil contra el poder de la Iglesia, en sus orígenes aliada de los reyes y de los más pudientes. Quizás, desaparecido Bin Laden, sea esta la ocasión para que el mundo islámico alumbre su primera democracia en contra de su propia iglesia y de su propio clero. Debemos ayudarles a conseguirlo para bien de la historia humana». Y afirmaciones parecidas vienen publicándose con frecuencia en otros diarios y revistas.

No se puede tildar al credo católico, o cualquier otro credo, como enemigo de la sociedad. Eso es una afirmación tremendamente injusta. No hay que confundir a la Iglesia con otras creencias religiosas, y menos aún si se practican sin sentido común, porque entonces allí Dios no puede estar. Ni podemos catalogar a todo el mundo de fanáticos peligrosos. Tampoco en el Islam son todos iguales.

Juan García Inza

Leer más aquí