Para
muchos es sólo una cuestión política y diplomática. Pero la realidad es
que la relativa utopía del entendimiento entre Israel y Palestina
resulta un elemento fundamental del diálogo interreligioso en el siglo
XXI, indispensable también para la paz en el mundo
Se
explica por esto la excepcional acogida mostrada por el Vaticano ante
la decisión de la Asamblea de la ONU de reconocer a Palestina como
Estado no miembro observador permanente de la organización. Este
estatuto —idéntico
al del propio Vaticano— concede a los palestinos el acceso a las
agencias de la ONU y a la elaboración de convenciones internacionales.
Si para Mahmud Abbas es la oportunidad de salvar la antigua solución de los dos Estados, para Benyamin Netanyahu, «la
decisión no cambiará nada en la práctica. No habrá Estado palestino sin
acuerdos que garanticen la seguridad de los ciudadanos de Israel».
