Vale la pena buscar dos horas para ver una película llena de momentos inspiradores, cuya continuidad en cartelera va a depender mucho del boca-oreja de los espectadores
Condensar en algo menos de dos horas una vida tan rica y dinámica como la del Padre Poveda (Linares 1874 - Madrid 1936) no era un reto fácil. Pedro Delgado, guionista deAlexia (2011), y Pablo Moreno, director de Un Dios prohibido (2013), se pusieron manos a la obra y el resultado podemos apreciarlo ahora en la gran pantalla: una emotiva historia −inevitablemente episódica− que logra transmitir las aspiraciones espirituales y humanas de un sacerdote santo, que vivió sucesivamente en Guadix, Covadonga, Jaén y Madrid. Beatificado por San Juan Pablo IIen Roma el 10 de octubre de 1993, fue canonizado por el mismo Papa en Madrid el 4 de mayo de 2003.
En mi opinión, Poveda, que ha dirigido también Pablo Moreno, supone un salto de calidad respecto a “Un Dios prohibido”. Estrenada el 4 de marzo, se trata de nuevo de una película low cost; pero, como la experiencia es un grado, aquí se advierte un mejor dominio del ritmo cinematográfico y una superior potencia visual, apoyada en la fotografía de Rubén D. Ortega y en una planificación más variada. Aunque el film acusa el esquematismo de algunas escenas, un maquillaje mejorable y un uso a veces enfático de la música, es justo destacar el esfuerzo conjunto de Goya Producciones y de Three Columns Entertainment (Contracorriente Producciones) para sacar el máximo partido a un presupuesto falto de holgura.