La ideología de género promete felicidad a cambio de elegir la realización de cualquier deseo, de dar prioridad a uno mismo en vez de la construcción de un legado humano fundado en la realidad. Y socavando la familia.
El gender que se enseña en algunas escuelas no es tanto una teoría como una ideología; mejor dicho, una ideología utópica parecida a aquellas que en el siglo XX prometían la realización del paraíso en la tierra solo si se alcanzaba una verdadera igualdad entre los seres humanos. También la ideología de género promete felicidad si se cancela la diferencia entre hombre y mujer, con un gran desprecio por la realidad biológica y por la maternidad, entendida no solo como procreación, sino como creación de una relación humana única desde la concepción. En sustancia, esta ideología promete felicidad −gracias a esta igualdad− a cambio de elegir la realización de cualquier deseo, de dar prioridad a uno mismo en vez de la construcción de un legado humano fundado en la realidad. Y socavando la familia.
