Si solo nos llega lo que nos gusta, de las personas que nos convencen, sobre los temas que nos interesan, y con el enfoque que más nos seduce, entonces estamos condenados a nunca cambiar de opinión ni de visión de las cosas, y eso no es una buena noticia
Hace poco he leído un artículo de Katharine Viner, directora de The Guardian −titulado "How technology disrupted the truth"− preocupada por un curioso fenómeno que se está produciendo en el mundo digital. Viner explica que los algoritmos que alimentan las fuentes de noticias de buscadores como los de Facebook o Google están diseñados para ofrecer al público lo que cada uno quiere ver.


