Cuando a la crisis de la “tercera edad” se une la crisis de la jubilación, la persona que lo vive suele sumirse en un estado de perplejidad y angustia
Tras muchos años de actividad laboral, se encuentra de golpe con ocho horas diarias vacías. ¿Ahora qué hago?
Para que el cambio afecte menos, es aconsejable no abandonar el trabajo de forma brusca. Es mejor hacerlo gradualmente. Un modo fácil de empezar a llenar ese vacío es practicar un hobby y un deporte adecuado a los gustos y posibilidades personales. Es la ocasión de hacer cosas que siempre quisimos hacer pero nos lo impidió la falta de tiempo. Por ejemplo, salir a pescar en un bote de remos.







