Escribe Pablo Cabellos: El amor a la verdad, su búsqueda, es quizá el sentido de la vida; o al menos constituye un medio imprescindible para alcanzar esa plenitud humana que llamamos felicidad, y a la que todos −cada uno a su manera− aspiramos.
Escribo el título con ciertas dudas, sobre todo por lo que a la sociedad civil se refiere, porque me parece que esta sociedad nuestra está enferma o al menos anestesiada. Y también pienso que sin una sociedad civil sana, la democracia está asimismo enferma.
