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lunes, 24 de febrero de 2020

Vivir mejor con menos

Muchas veces nos sorprendemos de cómo nuestra casa va poco a poco llenándose de multitud de cosas de utilidad más que dudosa, que hemos ido comprando sin apenas necesidad.
Quizá en su momento parecía muy necesario. Parece, por ejemplo, que cualquier máquina que reduzca un poco el esfuerzo físico resulta enseguida indispensable. Tomamos el ascensor para subir o bajar uno o dos pisos, o el coche para recorrer sólo unos cientos de metros, y, al tiempo, con frecuencia nos proponemos hacer un poco más de ejercicio o practicar todas las semanas un rato de deporte.
Para estar a gusto en casa, ¿es necesario pasar a 25 grados en invierno, y el verano a 18? ¿En cuántas casas hay casi que estar en camiseta en pleno invierno, o abrir las ventanas, porque hace un calor sofocante? ¿Y no hemos pasado muchas veces frío, o incluso cogido un buen catarro, a causa de los rigores del aire acondicionado de una cafetería, un salón de actos o un avión?

jueves, 23 de mayo de 2019

Santos de carne

"Creó al hombre de materia, y lo creó para que habitara y disfrutara ese mundo. Dios miró su obra, y vio que era buena. Dios miró a este hombre de carne, y vio que era bueno" (Gen 1, 31).

El mundo ofrece placeres al hombre. Los placeres no son mezquinos. Dios nos ha hecho para disfrutar carnalmente de todo lo creado. Dios nos ha creado con una extraordinaria capacidad de gozo y disfrute, con el deleite de vivir así, saboreando el mundo con nuestra carne. ¡Los placeres son santos!

jueves, 1 de noviembre de 2018

Templanza, sobriedad


La templanza nos permite disfrutar de los bienes con libertad, sin permitir que nos dominen ni esclavicen. Todo hombre y mujer se reconocen frágiles ante los elementos, les resulta imprescindible poseer bienes con los que resolver la existencia.

Es necesario un mínimo de bienestar para practicar los valores. También es natural que, como seres vivos, sensibles e inteligentes, deseemos lo agradable, busquemos lo grato y placentero. Templanza es equilibrio en esta inclinación a lo agradable. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Castidad, frente a la obsesión laicista por el sexo

Escribe Salvador Bernal: Se ha producido una especie de inversión con el auge de la secularización, consecuencia en gran medida de la difusión en occidente del laicismo.
No tengo experiencia personal, porque no estudié en colegio de religiosos ni tuve especial formación cristiana hasta llegar a la Universidad. Pero cuentan −también se lee en memorias de personajes destacados− que en el siglo XX los educadores eclesiásticos estaban como obsesionados por el sexto mandamiento, es decir, por el recto uso de la sexualidad humana, regido por la virtud de la castidad, parte de la templanza.

martes, 20 de junio de 2017

La fiesta, el alcohol y el sin sentido

Se ha editado recientemente una novela que, al parecer, ha tenido mucho éxito en Francia, quizá porque siempre llama la atención un autor joven, y también porque su obra está muy bien escrita. El título es “Esperando a Mister Bojangles”, y es la historia de un matrimonio absolutamente esperpéntico, narrada, en gran medida, por el hijo, un niño de 6 o 7 años, encantado con el ritmo festivo de sus padres, pero sin llegar a comprender muchas cosas.
El planteamiento inicial es conocido: tenemos mucho dinero así que, a vivir, a divertirnos, a emborracharnos. La mamá es una mujer llena de fogosidad, el padre está encantado de seguirle la marcha, y el niño no hay forma de que vaya a la escuela porque se acuesta tardísimo la mayoría de los días. Al leer este libro disparatado se acuerda uno de “El gran Gatsby”. El ritmo de vida, la vaciedad de la existencia, el puro hedonismo.

viernes, 12 de agosto de 2016

Los 7 pecados capitales de las redes sociales

Será divertido reconocerse en una o más de estas tipologías y hacer un poco de autocrítica.
Os cuento una pequeña anécdota que quizá pocos conocen. Hace algunos años, el fundador de LinkedinReid Hoffman, explicó su teoría sobre el éxito de las redes sociales: “Las redes sociales funcionan cuando representan uno de los siete pecados capitales”. Y añadía: “Zynga es la pereza. Linkedin responde a la avaricia. Facebook, a la vanidad”. No creo que Hoffman bromease sólo. Las redes sociales de hecho son un verdadero espejo de nuestro carácter, de nuestra personalidad y sobre todo son una representación real de nuestros pecados y nuestros defectos. De hecho, es apropiado decir “Dime qué red social usas y te diré quién eres”.
Probemos a establecer una posible asociación entre el perfil del usuario de redes sociales y cada uno de los 7 pecados capitales. Será divertido reconocerse en una o más de estas tipologías y hacer un poco de autocrítica. ¡Buena lectura!

domingo, 7 de agosto de 2016

La móvil dependencia

Escribe Fabrizio Piciarelli: La tecnología es como la comida; si abusamos, nos hacemos obesos.
¿Eres dependiente de tu móvil? Si respondes que no, quizá tienes que pensarlo un momento, porque ya entre WhatsApp, redes sociales, distintos tipos de aplicaciones, SMS e internet somos muchos los que pasamos el tiempo más con la cabeza hacia el smartphone que con los ojos hacia el cielo o mirando otros ojos.

viernes, 8 de agosto de 2014

Administrador, pero no dueño

Administrador, pero no dueño
   Las obras humanas están llamadas a añadir belleza a la creación pero no a quitársela. Hay una belleza que es fruto de la inteligencia humana y que se expresa en todas las bellas artes y en todas las técnicas 
Nos enseña la doctrina cristiana que el hombre ha sido puesto por Dios al frente de la creación para que la cuide y se sirva de ella para sus necesidades. Así lo podemos leer en el Génesis, donde se narra, en un lenguaje lleno de simbolismos y figuras, la creación del mundo y del hombre. Este principio fundamenta la relación del hombre con las cosas: debe cuidarlas y puede servirse de ellas; no sólo servirse de las cosas, sino también cuidarlas. Las cosas son de Dios y, por eso, el hombre es sólo administrador y dará cuenta de lo que se le ha encomendado.

domingo, 14 de febrero de 2010

ADICTOS A LA MARCHA NOCTURNA


Pasar la noche entera, o casi, “de marcha” se ha convertido en la opción preferida de ocio para muchos jóvenes y adolescentes, como cualquiera puede observar y un reciente estudio corrobora en España. Tales planes suelen incluir excesos en la bebida, y a veces droga, sexo esporádico, peleas o accidentes. Esto invita a plantearse cómo proponer a los jóvenes otras formas más seguras de divertirse

“Más del 80% de los jóvenes madrileños de entre 15 y 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que les compensa salir toda la noche, a pesar de los riesgos (embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección, etc.) que puede implicar”. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid, y publicado el 27 de enero pasado.

Estos datos son, en general, extrapolables al resto del país.

Los motivos que tienen los adolescentes y jóvenes para preferir llenar su tiempo de ocio saliendo de marcha nocturna frente a otras alternativas son bien conocidos.

El atractivo de la noche

En primer lugar, dice el estudio, “la noche se les presenta como espacio para la experimentación”.

Les atrae porque diluye los límites y relaja las responsabilidades. En las salidas nocturnas no hay control de los padres, no hay que dar cuenta de lo que se hace, todo está permitido. Los defectos se difuminan, se aparcan los deberes y se puede ser lo que no se es durante el día.

A los adolescentes les cautiva la marcha nocturna porque creen encontrar ahí la libertad recién descubierta y la quieren estrenar a toda costa. La noche les permite bailar, beber, desinhibirse, probar nuevas experiencias, ser otros durante unas horas, relacionarse sin poner en juego nada más que la epidermis… Los tímidos se vuelven osados; los rechazados se sienten queridos; los solitarios, acompañados; los menos agraciados se ven guapos; los inseguros cobran seguridad; los antipáticos parecen simpáticos; los inocentes pierden la inocencia.

ACEPRENSA
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viernes, 5 de febrero de 2010

EL BOTELLÓN


Un asunto desagradable

Oigo a Paco y a Sara —pongamos que se llaman así—, que están en el pasillo, junto a la puerta abierta de mi despacho. Paco, de pie, y Sara sentada en el suelo, fuman calmosamente un pitillo entre clase y clase.

—¿Qué vas a hacer el puente? —pregunta ella—.

—No sé... El viernes creo que haremos botellón.

—¿Y el sábado?

—Dormir.

Se hace un silencio largo.

—¿Y el domingo?

—No sé...

Lo siento; me temo que hoy no seré capaz de escribir un artículo "simpático y optimista como usted sabe". El botellón es asunto triste.

Ignoro si la terminología y la sintaxis son idénticas en toda España: en Madrid, "hacer botellón" significa ir por la noche a un jardín o parterre de la ciudad para intoxicarse con otros adolescentes en torno a un número suficiente de botellas.

El "botellón" y algunas de sus variantes más conocidas

Guillermo, un chaval flaco, listo y simpático, que parece peinado con una aspiradora, me dice que hay botellones de varios tipos:

—Tenemos el botellón—light, o pachanguita, a base de cocacola y birra, con mucha niña mona, grititos y tal. Luego está el botellón—acampada, en las afueras, en plan heavy. Una pasada. Yo a eso no voy. Y después el más corriente, que dura hasta las tres o las cuatro de la mañana, y todos acaban mamaos.

La terminología de Guillermo es aún más expresiva e irreproducible.

—Luego —continúa— está el botellón—precalentamiento antes de la discoteca...

Enrique Monasterio
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