Zygmunt Bauman
Enamorarse y desenamorarse
«Mi querido amigo, le envío un pequeño trabajo del que no se podría decir, sin ser injusto, que no tiene Ni pies Ni cabeza, ya que, por el contrario, todo en él hace las veces de pies y de cabeza, alternativa y recíprocamente. Tenga la bondad de considerar cuántas notables ventajas ello supone para todos, para usted, para mí y para el lector. Podemos cortar por donde queramos, yo mi soñar, usted el texto, el lector su lectura; en efecto, no someto la reticente voluntad de este al interminable hilo de una intriga superflua. Quite una vértebra y las dos partes de esta tortuosa fantasía se podrán juntar sin dificultad. Córtela en fragmentos diminutos y verá que cada uno puede tener existencia propia. Esperando que algunos de estos trozos tendrán la suficiente vida como para agradarle y divertirle, me atrevo a dedicarle la serpiente entera».*
* Cita tomada de Charles Baudelaire, Pequeños poemas en prosa, Barcelona, Icaria, 1987, pág. 61. (N. del T.)
Así presentaba Charles Baudelaire a sus lectores Pequeños poemas en prosa (o El spleen de París). Qué lástima que lo hiciera. De no haberlo hecho, yo mismo habría deseado redactar el mismo preámbulo (o uno muy similar) a las páginas que aquí siguen. Pero ya lo hizo él, y yo no puedo limitarme más que a citarlo. Por supuesto, Walter Benjamin eliminaría el verbo «limitarme» de la frase anterior. Y hasta yo mismo lo suprimiría también, pensándolo mejor.
