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domingo, 9 de mayo de 2010

MEJORAR LA COMUNICACIÓN DE LA IGLESIA EN TIEMPOS REVUELTOS


          Es inevitable que, en sociedades crecientemente secularizadas, la Iglesia católica tenga cada vez más dificultades para hacer llegar su mensaje. El 7º Seminario Profesional de Oficinas de Comunicación de la Iglesia, celebrado en Roma del 26 al 28 de abril, ha abordado este problema con propuestas sugerentes para mejorar la comunicación institucional de la Iglesia.

          Una de las ideas que inspiró este congreso, organizado por la Facultad de Comunicación Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, fue reunir en un mismo foro a Almudi.org - periodistas de las más variadas tendencias con los responsables de las oficinas de comunicación de la Iglesia. 

          La iniciativa era arriesgada, sobre todo en un momento en el que el escándalo de los abusos sexuales cometidos por algunos clérigos en el pasado se ha convertido en el tema casi monográfico en la información sobre la Iglesia católica.
Jörg Bremen, del periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, pidió rapidez e iniciativa a los comunicadores eclesiales. “Parece que es Benedicto XVI quien debe resolver las controversias. Hay un gran vacío en medio: el Papa ya ha dicho lo que tenía que decir; ahora alguien debe comunicar su mensaje”. 

          Gian Guido Vecchi, del Corriere della Sera, ofreció algunos consejos prácticos a los asistentes: “No condenéis al periodista que se equivoca: dadle bases de datos. No digáis ‘llámeme mañana’, porque tenemos que escribir la página de todos modos. Sed breves y claros; nosotros trabajamos a contrarreloj”. 

Elogio del “slow-food”
 
            José María La Porte, vicedecano de la Facultad de Comunicación Institucional de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, propuso algunas ideas para enriquecer el diálogo entre periodistas y comunicadores de la Iglesia. 

        A los primeros les pidió serenidad y capacidad de análisis para abordar los temas más complejos. Sirviéndose de la distinción entre slow y fast-food, explicó que “un periodista no puede limitarse a reflejar los hechos sino que debe analizar las corrientes de fondo”.
A menudo, la rapidez con que algunos periodistas abordan las polémicas relativas a la Iglesia hace que se pierda el contexto en que las cosas pasan. De manera que la información acaba siendo sesgada y parcial. Casos como el de los abusos sexuales requieren de un tratamiento más profundo, que permita hacerse cargo de la verdadera entidad del fenómeno.
Por su parte, los comunicadores institucionales no pueden limitarse a salvar la imagen de la institución a la que representan; por encima de todo está el bien común (en el escándalo de los abusos, las víctimas). Lejos de oscurecerla, este enfoque crítico puede contribuir a renovar la identidad cristiana. 

Una propuesta estratégica
 
          El lema del congreso, “Identidad y diálogo”, sirvió de brújula al profesor La Porte para elaborar una propuesta que contribuya a mejorar el papel de los comunicadores de la Iglesia. Cabe resumirla en nueve principios de acción:
    1. El comunicador institucional debe ser un verdadero interlocutor. Esto exige mejorar la propia formación para conocer mejor el mensaje que se transmite y adquirir un mayor conocimiento técnico.
    2. Afrontar los debates públicos con un documento que sintetice la propia posición; este texto, de una o dos páginas, facilita el diálogo a la vez que sirve para aclarar la propia identidad.
    3. Ofrecer contenidos con una dieta rica en vitaminas intelectuales. Se trata de facilitar material valioso a los periodistas para que lleguen al fondo de las cuestiones, incentivando así el “slow-food” informativo.
    4. Considerar las polémicas como una oportunidad comunicativa para reafirmar la propia identidad católica y transmitirla.
    5. Diseñar un esquema de valores para presentar el cristianismo de forma atractiva: solidaridad, alegría, el testimonio de los santos…
    6. Proponer de modo constante y coherente la propia posición en diversos foros, contando con la ayuda de personas destacadas y expertos.
    7. Traducir en estrategias comunicativas las principales líneas pastorales de la diócesis o de las instituciones. Este trabajo requiere apoyarse en pequeños o grandes eventos mediáticos.
    8. Crear un discurso comunicativo sobre la identidad cristiana a partir de dos coordenadas: el eje de la perspectiva de la Iglesia, que siembra un mensaje universal en las comunidades locales, y el eje de los temas relacionados con la fe.
    9. Potenciar la creatividad para abrir nuevos espacios de diálogo con grupos e instituciones diversas. Se trata de crear un marco común en torno a un valor compartido como la trascendencia, la solidaridad o la belleza de la liturgia y del arte.
Enlaces relacionados:
Comunicar la identidad cristiana en la sociedad postmoderna, una conferencia de la teóloga laica alemana Jutta Burggraf
Abuso de menores: mirar primero a las víctimas, entrevista a Marta Brancatisano
Transparencia sin ninguna “cultura del secreto”, sobre la intervención del P. Federico Lombardi

COPE.ES
ALMUDÍ

jueves, 6 de mayo de 2010

Iglesia y comunicación: nuevas ideas

Diego Contreras resume el reciente congreso de comunicación en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y facilita los enlaces a una buena información sobre el mismo
    
Rome2010           En días pasados he participado en un congreso sobre Iglesia y comunicación que ha reunido a Roma a numerosos expertos de muchos países. La experiencia ha sido estupenda y ha coincidido, además, en momentos particularmente intensos. Como temo que no podré escribir nada en los próximos días, quisiera al menos dejar algún enlace que pueda ofrecer alguna pista de los temas que se trataron.

          La agencia de información cultural Aceprensa presenta una síntesis de algunos aspectos generales. Zenit ofrece varias informaciones: sobre la conferencia de una teóloga, la intervención del padre Lombardi y una entrevista a propósito del los abusos de menores. Catholic News Service trata de un panel en el que se abordaron algunos aspectos de cómo la prensa estaba tratando precisamente las noticias sobre los abusos. Lamento ser ahora tan telegráfico. Supongo que más adelante habrá oportunidad de volver sobre el tema.

La Iglesia en la prensa

martes, 4 de mayo de 2010

Transparencia sin ninguna “cultura del secreto”

          Una puerta abierta entre el Vaticano y el mundo de las comunicaciones sociales: así definió el padre Federico Lombardi la Oficina de Información de la Santa Sede.

          Lo hizo al intervenir este miércoles en el congreso Church and communications. Identiti and Almudi.org - Federico 
Lombardidialogue. (Iglesia y comunicaciones. Identidad y diálogo), celebrado hasta ayer y durante tres días en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma.

          Según informó Radio Vaticano, el portavoz vaticano explicó que la comunicación de la Santa Sede va en dos sentidos.
“Comunicamos textos, informaciones, documentos de la Santa Sede al mundo de las comunicaciones, pero recibimos también preguntas, buscamos entender problemas e interrogantes, para proponer a nuestros superiores en la Santa Sede cuestiones que afrontar, respuestas que dar a las preguntas”.

          El sacerdote jesuita reafirmó la importancia de una relación serena, objetiva y distendida con los periodistas.
“Nunca puedo decir que los medios son malos. Me parece un grave error. Sé que los medios reflejan muchas posiciones y actitudes diversas, y también muchas capacidades profesionales que entran en diálogo conmigo, que para mí interpretan las expectativas del gran público”.

          Reafirmando el valor de una fuente de confianza, el padre Lombardi recordó la necesidad de una mayor transparencia en la comunicación de la Iglesia.
Y pidió “dar siempre la máxima información que podemos y sabemos dar, de manera que se reduzca la impresión que muchos tienen, de que nosotros tenemos una cultura del secreto o de las cosas que esconder”.

          El director de la Oficina de Información Sobre se refirió en concreto al problema de los abusos a menores cometidos por algunos religiosos.
“Creo que es una cuestión que no se va a cerrar o a olvidar, y creo que es nuestra tarea lograr hacer evolucionar la comunicación en la Iglesia y en la sociedad que nos rodea en una dirección más positiva”.
El padre Lombardi recordó finalmente las citas más relevantes de la actividad pontificia de los próximos meses, entre ellas el viaje de Benedicto XVI a Inglaterra, previsto para septiembre, durante el cual el Papa asistirá a la beatificación del cardenal John Henry Newman.

          “Es muy interesante –dijo–. Esto evidentemente significa que la figura de Newman tiene un especial interés para el Santo Padre, también porque es el evento fundamental de este viaje, que evidentemente deseaba hacer y consideraba oportuno hacer”.

Enlaces relacionados:
Mejorar la comunicación de la Iglesia en tiempos revueltos, de Juan Meseguer Velasco, en Aceprensa
Comunicar la identidad cristiana en la sociedad postmoderna, una conferencia de la teóloga laica alemana Jutta Burggraf
Abuso de menores: mirar primero a las víctimas, entrevista a Marta Brancatisano
7º Seminario profesional de Oficinas de Comunicación de la Iglesia, Roma 26-28 abril de 2010


ZENIT
ALMUDI 

sábado, 1 de mayo de 2010

Comunicar la identidad cristiana en la sociedad postmoderna

ZENIT.org
         Se ha realizado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma el congreso Church and communications. Identity and dialogue (“Iglesia y comunicación, identidad y diálogo”), que finalizó el miércoles pasado.

                Almudi.org - Jutta Burggraf            
          Dentro de densas e interesantes reflexiones sobre estrategias de comunicación, la presencia de la Iglesia en los medios, los actuales temas de controversia como la pedofilia, entre muchos otros, una de las ponentes, bastante aplaudida por los participantes, quiso enfatizar un elemento fundamental en el proceso de dar a conocer el Evangelio: sólo se puede comunicar a Cristo en primera persona.

Almas en búsqueda

          Jutta Burggraf, laica, doctora en Psicopedagogía y en Sagrada Teología y profesora de la Universidad de Navarra, señaló cómo en el mundo actual “parece que cualquier cosa es más creíble que una verdad cristiana”. 

          “No se busca lo verdadero, sino lo apetecible, lo que me gusta y me va bien: un poco de Buda, un poco de Shiva, un poco de Jesús de Nazaret”, señaló. 

        Describió al hombre como un gitano: “No tiene hogar: quizá tiene una casa para el cuerpo, pero no para el alma. Hay falta de orientación, inseguridad, y también mucha soledad”. 

          “Así, no es de extrañar que se quiera alcanzar la felicidad en el placer inmediato, o quizá en el aplauso”, aseguró la filósofa. “Si alguien no es amado, quiere ser al menos alabado”.Una época en la que “tenemos medios cada vez más perfectos, pero los fines están completamente perturbados”. El hombre expresa así una “sed de interioridad”, que puede manifestarse “tanto en la literatura como en el arte, en la música y también en el cine”. 
 
          En medio de esta búsqueda, pocos piensan en el cristianismo como una opción, debido a que tiene fama “de no ser nada más que una rígida institución burocrática, con preceptos y castigos”.
No obstante, señaló la profesora Burggraf, hay también quienes huyen del cristianismo por motivos opuestos: “la predicación cristiana les parece demasiado superficial, muy light, sin fundamento y sin exigencias rigurosas”. 

          “Quieren que alguien les diga con absoluta certeza cuál es el camino hacia la salvación, y que otro piense y decida por ellos: ahí tenemos el gran mercado de las sectas”, aseguró la docente.
 ZENIT.org
ALMUDÍ
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