
Cada santo es un proyecto de Dios para llevar el Evangelio a su propio tiempo. ¿Qué aspectos de la vida de Jesús desean encarnar los fieles del Opus Dei?
Cuando aquel rey invitó a los convidados a la boda de su hijo, pensaba que escribía a amigos y personas cercanas, que estarían encantadas de dejar lo que tenían entre manos por compartir con él la alegría del momento. Pero se equivocaba. Como apunta lacónicamente el texto evangélico: «No quisieron ir» (Mt 22,3). Al monarca le pareció que debía de haber un malentendido, así que mandó a los invitados un nuevo mensaje, esta vez más claro: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda» (v.4).

