La impresión que un buen lector puede sacar es la de que el Papa usa un lenguaje que, por desgracia y en algunos casos, cada uno puede entender a su manera, y según sus intereses
He leído no pocos comentarios acerca de los mensajes que el Papa ha lanzado en su reciente viaje a Estados Unidos y, especialmente, en el Congreso americano y en las Naciones Unidas.
Ante las diferentes interpretaciones y consideraciones, me ha venido a la cabeza la pregunta que encabeza estas líneas; que se refiere, lógicamente, no a lo que han entendido los comentaristas, que también, sino a lo que han comprendido los miembros de esos dos organismos.
Entre otras cosas, y refiriéndose a la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible, que está organizando la ONU, para preparar y orientar un posible plan de desarrollo humano de las naciones, señaló:
«Estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana».