La lectura a saltos, tan típica de la era de Internet, incide negativamente en la capacidad de interpretar y profundizar en los contenidos
Si Platón temía que el recurso a la lectura hiciera decaer el deseo de tratar directamente con los sabios, “quizás hoy tendría miedo, por ejemplo, de que el fácil acceso a la tecnología disminuya el interés por acercarnos con profundidad a una lectura meditada y sabia”, afirma el presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza, Alfonso Aguiló Pastrana.

