
Llamamos resiliencia a la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.
José Iribas nos ofrece algunas consideraciones a modo
de un posible “manual de funcionamiento” me gustaría trasladarte:
1. Si un problema tiene solución es un reto. Si no la tiene es un dato. Hay que afrontar los retos, para poder superarlos; y hay que contar con los datos para actuar con conocimiento de causa.
2. Ante un problema, más allá de preocuparse, hay que ocuparse.
3. En ocasiones, conviene “alejarse” del problema, temporal o espacialmente, de cara a valorar su entidad real, haciéndolo con perspectiva. No vaya a ser que los árboles no te dejen ver el bosque.